
Nada en la pantalla decía transferencia, precisamente por eso la firma era tan peligrosa. Se le pidió a un amigo que firmara un mensaje sin gas para una lista blanca y solo vio una pared de hex. Primero pegó los datos crudos en un canal de seguridad. Dos miembros lo decodificaron en minutos: un permiso que permitía a un extraño mover todo su saldo de tokens. Cualquier firma que no puedas leer, la leen otros. Esta es mi historia de #Web3 #HorrorStory para la temporada de #SocialMining en @TheDAOLabs, así que guárdala en tus marcadores y añade la tuya abajo.
