
50,000 europeos exigen modificar las reglas de MiCA para aliviar las restricciones sobre las recompensas de las stablecoins, y esto no es solo una protesta, sino una presión popular organizada que redefine los límites de la regulación. Las restricciones actuales privan a los inversores de rendimientos reales, desviando el capital hacia mercados más flexibles. La Unión Europea enfrenta una elección real: adaptarse o perder.
