
El progreso humano parece lento durante miles de años… luego la tecnología alcanza un punto en el que la innovación comienza a multiplicarse exponencialmente, comprimiendo drásticamente el tiempo entre los avances. La Ley de Moore es la expresión de esa aceleración: la potencia de cómputo y la capacidad tecnológica se multiplican tan rápidamente que lo que antes tomaba siglos puede ocurrir en décadas, años o incluso meses o días.
