
El cripto dedicó años a optimizar transacciones. Ahora estamos entrando en una era donde las interacciones importan más que las transacciones. Agentes de IA interactuando con protocolos. Aplicaciones interactuando con sistemas externos. Organizaciones interactuando con software autónomo. La pregunta ya no es: “¿Puede ejecutarse la transacción?” La pregunta es: “¿Puede el sistema completo coordinarse de forma segura?” Ese cambio cambia cómo debe diseñarse la infraestructura. Proyectos como @RialoHQ son interesantes porque parecen centrarse en entornos de ejecución diseñados para la interacción, no solo para el procesamiento de transacciones. Hoy parece una distinción sutil. Podría convertirse en una muy importante mañana.
