El gobierno de EE. UU. acaba de rescatar uno de los trucos más antiguos del manual de guerra naval y aplicarlo a la ciberseguridad. El 12 de agosto de 2026, el presidente Donald Trump firmó un Memorándum Presidencial de Seguridad Nacional que autoriza a empresas privadas verificadas a llevar a cabo operaciones cibernéticas ofensivas dirigidas por el gobierno contra organizaciones criminales transnacionales, con un enfoque particular en grupos que explotan activos digitales para fraude, ransomware y lavado de dinero.
De órdenes ejecutivas a proyectos de ley del Senado
El NSPM no surgió de la nada. Se basa en la Orden Ejecutiva 14390, firmada el 6 de marzo de 2026, que estableció una célula operativa dentro del Centro Nacional de Coordinación específicamente diseñada para coordinar los esfuerzos de detección y respuesta a ciberdelitos entre las agencias federales y el sector privado.
Bajo el nuevo marco, las empresas privadas participantes reciben protecciones legales para llevar a cabo operaciones ofensivas, pero solo bajo una estricta supervisión gubernamental. Cada operación requiere aprobaciones de doble agencia, lo que significa que ninguna empresa puede actuar de forma independiente en la red de otra sin múltiples capas de aprobación federal.
El Congreso avanza en paralelo. En julio de 2026, el Senado presentó el S.5000, titulado formalmente la Ley de Cartas de Marca y Represalia Cibernética. El proyecto de ley otorgaría al Presidente una autoridad estatutaria explícita para autorizar a entidades privadas a llevar a cabo operaciones cibernéticas contra amenazas extranjeras. El nombre no es sutil: las cartas de marca y represalia se mencionan literalmente en el Artículo I de la Constitución de EE. UU.
Por qué importa el sector privado aquí
El marco del NSPM está diseñado para dirigir la experiencia del sector privado hacia dos objetivos principales: recuperar fondos robados y desmantelar la infraestructura que respalda las redes criminales habilitadas por cripto. Esto implica atacar a los mezcladores, las operaciones de fraude, las plataformas de ransomware como servicio y las redes de exchange que facilitan flujos ilícitos.
Ni el NSPM ni el S.5000 apuntan a ninguna criptomoneda o token específico. El marco es neutral en cuanto a la tecnología, dirigido a comportamientos delictivos en lugar de protocolos o activos particulares.
El enfoque representa un cambio filosófico significativo en la política de ciberseguridad de EE. UU. Durante años, la postura predeterminada fue defensiva: construir muros, corregir vulnerabilidades y monitorear intrusiones. Este nuevo marco respalda explícitamente medidas ofensivas limitadas, llevando la lucha a organizaciones criminales en lugar de esperar a que ataquen.
