La senadora Elizabeth Warren está buscando un conflicto con la industria de la IA, y esta vez el campo de batalla es un acuerdo comercial que la mayoría olvidó que existía.
El 23 de julio, Warren acusó públicamente a las principales empresas de inteligencia artificial de presionar al gobierno de Trump para debilitar las disposiciones de transparencia y supervisión en el acuerdo actualizado EE.UU.-México-Canadá. Su argumento: la gran tecnología está intentando usar el derecho comercial internacional como escudo contra la regulación interna.
Lo que Warren realmente quiere
En una carta fechada el 22 de julio y dirigida a la Representante Comercial de EE. UU. Jamieson Greer, Warren expuso su queja principal. Bajo las reglas actuales del USMCA, las empresas de IA solo están obligadas a revelar detalles sobre sus modelos, como el código fuente, los algoritmos y los datos de entrenamiento, durante investigaciones gubernamentales formales.
Ella instó a Greer a ampliar el acceso regulatorio a esta información incluso sin una investigación activa sobre una empresa específica. El senador caracterizó el marco actual como una victoria para las grandes tecnológicas, uno que consolida las protecciones para los sistemas de IA propiedad y mantiene a los reguladores perpetuamente un paso atrás.
Warren no nombró empresas específicas como lobistas, sino que se refirió ampliamente a “las principales empresas de IA” y sus grupos industriales. Asociaciones comerciales que representan a Google, Meta, Apple y Amazon Web Services ya han comunicado sus preocupaciones a la USTR sobre los riesgos de la divulgación obligatoria. Su argumento: obligar a las empresas a revelar código fuente, algoritmos, pesos de modelos y datos de entrenamiento podría poner en peligro sus servicios de IA.
El contexto más amplio
La carta de Warren no existe en un vacío. En febrero de 2026, envió una carta separada expresando preocupaciones sobre los llamados acuerdos de “reverse acqui-hire”, transacciones en las que grandes empresas tecnológicas absorben efectivamente startups de IA y su talento sin activar la revisión tradicional de fusiones.
La industria de la IA también ha enfrentado un período difícil de problemas de confianza pública. Una demanda contra OpenAI ha reforzado la sensación de que estas empresas avanzan rápidamente y rompen cosas de maneras que tienen consecuencias reales. Un incidente separado involucrando un agente de IA desviado vinculado a Hugging Face amplificó aún más las preocupaciones sobre la brecha entre las capacidades de la IA y los mecanismos de supervisión diseñados para regularlas.
Para Warren, la renegociación del T-MEC representa un punto estratégico de presión. Los acuerdos comerciales son notoriousmente difíciles de modificar una vez finalizados. Las disposiciones incluidas en el acuerdo actualizado podrían fijar durante años un entorno regulatorio permisivo para las empresas de IA, haciendo exponencialmente más difícil para administraciones o el Congreso futuros imponer requisitos significativos de transparencia a nivel nacional.
