Uzbekistán está lanzando un área especial en Karakalpakstán llamada “Besqala Mining Valley”, donde la minería de criptomonedas está oficialmente regulada y permitida bajo las normas del gobierno, con los ingresos de las operaciones de minería exentos de impuestos hasta el 1 de enero de 2035, según un nuevo decreto firmado por el presidente Shavkat Mirziyoyev.
La iniciativa tiene como objetivo atraer inversión, ampliar el uso de energía renovable y fomentar el empleo a través de actividades de minería reguladas.
La minería está restringida a entidades legales registradas y está destinada principalmente a utilizar fuentes de energía renovable, como la energía solar, con disposiciones adicionales que permiten el uso de otros sistemas de energía controlados.
La licencia y la supervisión serán gestionadas por una administración respaldada por el estado, mientras que las aprobaciones operativas serán administradas por una agencia nacional. Las empresas pueden minar, operar y convertir activos cripto legalmente, siempre que todos los ingresos se canalicen a través de los sistemas bancarios nacionales.
Mientras que los ingresos por minería en la zona están exentos de impuestos hasta 2035, los operadores deben pagar una tarifa mensual basada en los ingresos y tarifas eléctricas más altas al utilizar la red nacional.
Las reglas también incluyen controles estrictos para prevenir actividades ilegales, requiriendo que las empresas y propietarios pasen verificaciones de antecedentes y sigan las leyes de transparencia financiera.
Cómo Uzbekistán llegó hasta aquí
La relación de Uzbekistán con las criptomonedas ha sido un lento quemado.
Un decreto presidencial de 2018 reconoció por primera vez los activos digitales y estableció un marco regulatorio básico, pero con restricciones estrictas. La minería inicialmente se limitó a entidades legales que utilizaban energía solar fotovoltaica, y la postura regulatoria fue de extrema cautela.
El país pasó varios años observando desde la sidelines mientras Kazajistán, al lado, se convertía en un imán global de hash rate, solo para ver a las autoridades kazajas obligadas a llevar a cabo operativos contra mineros "grises" no registrados y una batalla por la estabilidad de la red.
Uzbekistán estudió ese plan y optó por una estrategia disuasoria, requiriendo que los mineros conectados a la red paguen el doble de la tarifa comercial estándar de electricidad.
La postura ha cambiado con la introducción de un descuento del 15% en la electricidad para mineros y centros de datos registrados, junto con el lanzamiento del Valle Minero Besqala.


