El secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, dejó claro: el masivo portafolio de activos externos de Japón no es un problema que Washington desee resolver. Sus comentarios, realizados junto con intervenciones coordinadas en divisas con Tokio, pintan una imagen de dos potencias económicas uniendo fuerzas en un momento en que el yen enfrenta una presión histórica.
Intervenciones coordinadas y un mínimo de 40 años
El yen japonés recientemente alcanzó un mínimo de 40 años. El gobierno del primer ministro Sanae Takaichi ha estado bajo creciente presión para hacer algo al respecto.
El 31 de julio y el 1 de agosto, EE. UU. y Japón llevaron a cabo una operación coordinada de compra de yenes diseñada para estabilizar la moneda. Una fotografía del 31 de julio supuestamente mostró que Bessent había señalado la intención de comprar hasta 10 mil millones de dólares en yenes japoneses como parte de este esfuerzo.
Bessent luego siguió el 3 de agosto con apoyo público a las medidas monetarias de Japón, describiendo el movimiento del yen como “desordenado” y presentando las intervenciones como una estabilización necesaria en lugar de manipulación del mercado.
El ángulo del respaldo de liquidez
Bessent también propuso mejoras al mecanismo FIMA Repo de la Reserva Federal, un sistema que permite a los bancos centrales extranjeros intercambiar temporalmente sus tenencias de bonos del Tesoro de EE.UU. por dólares. Cuando el banco central de Japón necesita dólares rápidamente, ya sea para defender el yen o gestionar flujos de capital, puede ofrecer sus tenencias de bonos del Tesoro y obtener liquidez inmediata en dólares sin tener que vender esos bonos en el mercado abierto.
Qué significa la acumulación de activos de Japón para los mercados
La cartera de activos externos de Japón es asombrosa. El país ha pasado décadas reciclando superávits comerciales en inversiones extranjeras, con los bonos del Tesoro de EE. UU. como pilar fundamental de esa estrategia. Cuando Bessent dice que no hay razón para que Japón deje de acumular, está respaldando un statu quo que mantiene a un comprador masivo y confiable en el mercado de bonos de EE. UU.
Las intervenciones coordinadas en divisas son raras. Requieren confianza, objetivos compartidos y voluntad política por ambas partes. El hecho de que estos dos gobiernos estén llevando a cabo operaciones conjuntas en los mercados de divisas sugiere un nivel de alineación estratégica que va mucho más allá del comercio.
