Jamieson Greer, el Representante de Comercio de EE. UU., adoptó un tono notablemente conciliador respecto a las relaciones con China antes de una próxima cumbre entre el presidente Trump y el presidente chino Xi Jinping.
Greer ha caracterizado el estado actual de la relación económica entre Estados Unidos y China como “estable”. Su enfoque sugiere que la administración está más interesada en hacer cumplir lo que ya está sobre la mesa que en voltearla.
La estrategia: hacer cumplir, no escalar
La postura de Greer hacia la cumbre se centra en el cumplimiento, no en la confrontación. Ha enfatizado que Estados Unidos no busca una “confrontación masiva” con Pekín, prefiriendo en su lugar evaluar si China ha cumplido con los compromisos asumidos durante las rondas anteriores de negociación.
En lugar de llegar a la mesa con una larga lista de nuevas demandas, Greer parece enfocado en hacer que China cumpla con los acuerdos existentes, especialmente en cuanto a las compras agrícolas. Tras una cumbre en mayo en Pekín, Greer proyectó que China se comprometería a realizar compras anuales de productos agrícolas estadounidenses por “miles de millones en dígitos dobles”, ampliando más allá del tradicional flujo de soja hacia una canasta más amplia de productos agrícolas.
La reunión de mayo produjo un conjunto de acuerdos específicos. La agricultura y los aviones Boeing estuvieron en el centro, junto con la creación de mecanismos bilaterales, como una Junta de Comercio diseñada para institucionalizar el proceso de gestión de las tensiones comerciales.
Greer también ha dejado claro que ciertas prioridades siguen siendo no negociables. Garantizar el acceso a minerales raros sigue siendo una prioridad alta. Lo mismo ocurre con los aranceles sustanciales actualmente aplicados a las importaciones chinas, que la administración considera un apalancamiento estructural en lugar de fichas de negociación para intercambiar.
Los números cuentan una historia más tranquila
Bajo el lenguaje diplomático, los datos comerciales sugieren que el régimen de aranceles está teniendo el efecto deseado. El déficit comercial de China con EE.UU. disminuyó en $130 mil millones, una caída aproximada del 30%, durante el año anterior. La administración atribuye esto a una combinación de presión arancelaria y actividades de relocalización.
El enfoque gestionado de Greer implica concentrarse en bienes no sensibles mientras se mantienen firmemente los aranceles actuales y las medidas de seguridad nacional.
De qué se trata realmente esta cumbre
En julio de 2026, al hacer comentarios orientados hacia una cumbre de septiembre, Greer afirmó que la reunión se centraría en evaluar el cumplimiento de China con compromisos previos, en lugar de buscar acuerdos nuevos extensos.
Su experiencia durante la primera administración de Trump le brinda conocimiento institucional sobre cómo suelen desarrollarse estas negociaciones. La Fase Uno del acuerdo comercial original entre EE. UU. y China en 2020 incluyó, famosamente, compromisos de compra que China nunca cumplió por completo. Greer parece decidido a no repetir el ciclo de firmar acuerdos ambiciosos que expiran en silencio sin aplicación.
Para los mercados, los futuros agrícolas podrían experimentar vientos en cola si los compromisos de compra chinos se materializan al nivel que Greer ha proyectado. Boeing, ya identificado como beneficiario de los acuerdos de mayo, se beneficiará de cualquier expansión de los pedidos de aeronaves comerciales.
