El gobierno de EE. UU. recaudó ingresos arancelarios negativos el mes pasado. Los ingresos netos por derechos aduaneros ascendieron a -25.6 mil millones de dólares en junio de 2026, marcando la primera vez en la historia estadounidense en que el gobierno pagó más en reembolsos arancelarios de los que recaudó en nuevas cobranzas.
El culpable: una ola masiva de reembolsos desencadenada por la sentencia de la Corte Suprema de febrero de 2026 que anuló los aranceles amplios impuestos bajo la Ley de Poderes Económicos Nacionales de Emergencia Internacional. El gobierno ahora está deshaciendo lo recaudado, y las cifras son brutales.
Cómo Estados Unidos terminó debiendo miles de millones a importadores
A partir de abril de 2025, la administración Trump utilizó la IEEPA para imponer aranceles a bienes de múltiples países. Cuando la Corte Suprema declaró inconstitucionales esos aranceles en febrero de 2026, se abrió la puerta a reembolsos de los derechos ya pagados. La estimación del monto a reembolsar: aproximadamente $166 mil millones, lo que representa aproximadamente tres cuartas partes de todos los ingresos arancelarios recaudados entre abril de 2025 y febrero de 2026.
Mayo de 2026 ofreció una señal de advertencia temprana. Los ingresos por aranceles y los gastos de reembolso se equilibraron casi ese mes, lo que sugiere que el punto de cruce se acercaba. Junio eliminó cualquier ambigüedad. Los egresos por reembolsos superaron los ingresos nuevos en $25.6 mil millones, produciendo un número que nunca antes había aparecido en los datos fiscales de EE. UU.
El hueco fiscal se profundiza
El gobierno se enfrenta a un escenario en el que debe devolver la mayor parte de lo que recaudó. Esos $166 mil millones en reembolsos estimados no aparecen de la nada. Provienen del mismo Tesoro que ya registra déficits sustanciales.
Qué significa esto para los inversores en criptomonedas
Los operadores de bitcoin han estado prestando atención a esta saga desde que se anunció la sentencia de la Corte Suprema en febrero. La reacción inicial fue un repunte, impulsado por una tesis que parece sencilla pero tiene un peso real: si el gobierno pierde un flujo de ingresos y responde imprimiendo más dinero, los activos con oferta limitada se vuelven más atractivos.
Los datos de junio alimentan esa tesis. Un resultado negativo en ingresos por aranceles no es solo simbólicamente importante. Es un dato concreto que muestra que la deterioración fiscal es real, medible y en curso.
Los datos a seguir adelante son sencillos: los informes mensuales de ingresos aduaneros. Si julio y agosto continúan mostrando lecturas negativas, la narrativa se fortalece. De cualquier manera, se ha establecido un precedente. Por primera vez en la historia de EE. UU., los aranceles le cuestan dinero al gobierno en lugar de generarlos.

