Las fábricas estadounidenses están funcionando nuevamente. El PMI manufacturero del Institute for Supply Management aumentó a 55.6 en julio, desde 53.3 en junio, marcando la lectura más fuerte desde mayo de 2022. Los analistas esperaban 54.0, por lo que el superávit no fue sutil.
Los números detrás del aumento
La producción aumentó hasta 58,5, su nivel más alto desde noviembre de 2021. Los nuevos pedidos se situaron en 56,7, lo que sugiere que la demanda no solo se mantiene estable, sino que también acelera activamente.
Quizás el detalle más alentador: el empleo regresó al territorio de expansión en 52,8, por primera vez desde enero de 2025 que el subíndice de empleo muestra crecimiento.
En el lado de los costos, el índice de precios descendió realmente a 71.1 desde 73.0 en junio. Aún elevado, pero la dirección es correcta.
Julio marcó el séptimo mes consecutivo de expansión manufacturera, una racha que resulta aún más notable dado que el sector sufrió 10 meses consecutivos de contracción antes de que comenzara esta tendencia. La economía en general, por su parte, ha estado en expansión durante 21 meses continuos.
El presidente del comité ISM, Susan Spence, señaló una recuperación en el empleo y destacó que las empresas han estado anticipando pedidos debido a preocupaciones sobre las cadenas de suministro. Las entregas de proveedores han mostrado retrasos prolongados durante ocho meses consecutivos, lo que significa que los tiempos de entrega se están alargando, lo que a menudo incentiva a las empresas a ordenar antes y en mayores cantidades.
¿Qué está impulsando la expansión?
Tres fuerzas se están uniendo para impulsar este resurgimiento manufacturero. En primer lugar, las tensiones geopolíticas han llevado a las empresas a crear reservas de inventario. En segundo lugar, la inversión continua en tecnologías de IA está generando una demanda real de hardware: servidores, chips, equipos de red y sistemas de refrigeración. En tercer lugar, los efectos de los aranceles a las importaciones parecen estar disminuyendo, con nuevas relaciones de proveedores establecidas y capacidad doméstica ampliada.
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La recuperación del empleo es particularmente significativa. Un sector manufacturero que está creando empleos sugiere que el mercado laboral sigue siendo resistente, lo que reduce el riesgo de recesión.
Sin embargo, hay un riesgo que vale la pena señalar. La desaceleración en las entregas de proveedores, que ya va en su octavo mes consecutivo, podría convertirse eventualmente en un cuello de botella. Y el índice de precios, aunque mejora, aún se mantiene por encima de 70, lo que significa que los costos de insumos siguen elevados según estándares históricos.
