Ha surgido una evaluación notable sobre la regulación de stablecoins en el sector de criptomonedas. Bill Hughes, una figura reconocida en derecho y regulación, afirmó que el proyecto regulatorio conjunto preparado por las unidades FinCEN y OFAC del Departamento del Tesoro de EE. UU. bajo la Ley GENIUS podría ser uno de los pasos regulatorios más importantes del año.
Según Hughes, esta regulación no solo dará forma al mercado de stablecoins, sino que también podría establecer el estándar básico para futuras políticas de cumplimiento, lucha contra el lavado de dinero (AML) y aplicación en Estados Unidos relacionadas con activos cripto. También se sugirió que esto podría influir en cómo organismos reguladores como la SEC y la CFTC abordan los activos cripto.
Uno de los puntos más destacados en el proyecto de regulación es la distinción entre los mercados primario y secundario. Hughes afirmó que FinCEN ha adoptado un enfoque “razonable” hacia las transacciones en el mercado secundario, argumentando que estas transacciones no deberían generar obligaciones de verificación de clientes (KYC), monitoreo continuo o informes de transacciones sospechosas. Según la evaluación, los reguladores creen que tales obligaciones generarían una carga operacional mayor que los beneficios que proporcionarían.
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Sin embargo, Hughes afirmó que el enfoque de la OFAC es mucho más estricto. Según el borrador, los emisores de stablecoins orientadas al pago deben tener la capacidad de bloquear, congelar y rechazar transacciones “prohibidas” en mercados primarios y secundarios. También requiere que las personas en la lista de sanciones no puedan interactuar con contratos inteligentes de stablecoins, incluyendo transacciones P2P entre monederos de autocustodia.
Hughes señaló que esto marca la primera vez en el sector cripto que un requisito regulatorio aborda directamente la estructura técnica de los contratos inteligentes. Sin embargo, añadió que existe incertidumbre sobre qué exige exactamente la regulación, afirmando que no está claro si los emisores de stablecoins deberán monitorear y filtrar proactivamente las transacciones en la cadena.
Si la regulación exige supervisión proactiva, los emisores de stablecoins podrían convertirse en operadores de redes con permiso con control total sobre sus propios tokens. Según Hughes, esto podría reavivar los debates sobre la censura y el control centralizado.
*Esto no es un consejo de inversión.
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