Estados Unidos y China se preparan para reunirse para su primer diálogo dedicado a la seguridad de la IA desde que Donald Trump comenzó su segundo mandato, con conversaciones programadas para mediados de septiembre de 2026. La reunión, anunciada el 4 de septiembre, señala una rara zona de cooperación entre dos países que casi no están de acuerdo en nada más en este momento.
El secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, liderará la delegación estadounidense. Se espera que las conversaciones se centren en los riesgos compartidos relacionados con las tecnologías de IA, con los ciberataques impulsados por sistemas de IA autónoma cerca de la cima de la agenda.
Cómo se logró esto
La base para esta reunión se estableció en la cumbre Trump-Xi en mayo de 2026, donde ambos líderes acordaron reanudar las discusiones formales sobre IA. Ese acuerdo puso fin a una brecha de aproximadamente dos años desde el último diálogo dedicado entre EE. UU. y China sobre IA, que tuvo lugar en Ginebra en mayo de 2024.
El presidente chino Xi Jinping tiene programado reunirse con Trump en Washington el 24 de septiembre, lo que coloca el diálogo sobre seguridad de la IA justo días antes de una cumbre bilateral más amplia. Pekín tiende a tratar las conversaciones técnicas de nivel operativo como andamiaje para momentos diplomáticos de mayor relevancia, y la proximidad a la cumbre de Washington sugiere que ambas partes consideran estas discusiones sobre IA como algo digno de lograr resultados antes de que los líderes se reúnan.
Una elección de diseño notable para las charlas: la seguridad de la IA se mantiene deliberadamente separada de los controles de exportación de EE. UU. sobre chips avanzados. Mantener estos dos temas en salas diferentes reduce el riesgo de que alguna parte utilice las discusiones sobre seguridad como apalancamiento en la competencia tecnológica más amplia.
Qué están discutiendo realmente ambas partes
Se espera que ambas naciones presenten propuestas sobre autocontrol voluntario para laboratorios de IA, junto con marcos para compartir información sobre riesgos emergentes.
Los medios estatales chinos han sido críticos con la forma en que EE. UU. aborda la gobernanza de la IA, presentando algunos movimientos regulatorios estadounidenses como política industrial disfrazada en lugar de medidas de seguridad genuinas. Esa tensión estará en la sala.
La delegación liderada por Bessent es en sí misma una señal interesante. La participación del Tesoro, en lugar de una agencia enfocada únicamente en tecnología o defensa, sugiere el enfoque económico que ambas partes probablemente aportarán.
Lo que las conversaciones de septiembre no resolverán
La tensión más profunda persiste entre dos países que son simultáneamente los principales competidores mundiales en inteligencia artificial y sus dos socios más importantes en seguridad de IA. La agenda es intencionadamente limitada, y después de dos años sin un foro dedicado, volver a la mesa es en sí mismo un desarrollo significativo.
