Autor original: Ye Zhen
Fuente original: 华尔街见闻
EE.UU. y Japón han coordinado por primera vez en décadas para respaldar el yen, lo que ha llevado al mercado a reevaluar los patrones de flujo de capital global que dependen durante mucho tiempo del financiamiento a bajo interés en yen. Algunos estrategas creen que, si esta dirección política persiste, podría marcar un punto de inflexión para las operaciones de carry en yen y impulsar ajustes más profundos en la asignación global de fondos.
El secretario del Tesoro de EE.UU., Bessent, y el presidente Trump confirmaron durante el fin de semana la participación activa de EE.UU. en el apoyo al yen. Bessent declaró claramente que EE.UU. participará sin dudar en futuras acciones de intervención conjunta para corregir la grave subvaluación del yen. Al mismo tiempo, Trump enfatizó que esta intervención es un reflejo de la relación de alianza entre EE.UU. y Japón, y anticipó que Washington obtendrá beneficios financieros sustanciales de esta acción conjunta.
Esta rara coordinación política generó una fuerte reacción en los mercados financieros. Gracias a la compra directa por parte de las autoridades, la intervención verbal de altos funcionarios y las orientaciones de ventanilla a los bancos comerciales por parte de los departamentos relevantes, el tipo de cambio del yen frente al dólar subió hasta 157.40 al final de la sesión de Nueva York, alcanzando el nivel más fuerte desde principios de mayo. Solo dos días antes, el yen aún se encontraba cerca de su nivel más bajo desde 1986.

El análisis de mercado indica que esta acción de la alianza EE.UU.-Japón ha trascendido el ámbito convencional de gestión cambiaria. A medida que Japón podría vender sus reservas externas para defender su moneda, la reevaluación del extremo largo de la curva de rendimiento de los bonos del Tesoro de EE.UU. está impulsando a los mercados de capital globales hacia un nuevo estado normal dominado por la reestructuración de la liquidez.
Coordinación rara: respaldo y detalles de intervención de las autoridades estadounidenses y japonesas
Según Bloomberg, el Ministerio de Finanzas de Japón y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos están apoyando conjuntamente al yen a un nivel de cooperación no visto en décadas.
El secretario del Tesoro de EE.UU., Bessent, publicó en la plataforma de redes sociales X que el Departamento del Tesoro de EE.UU. mantiene un seguimiento constante y mantiene una comunicación estrecha con el Ministerio de Finanzas de Japón y el Banco de Japón. También enfatizó que la herramienta de recompra FIMA es un respaldo importante, y alentó a ampliar el alcance de esta herramienta en los próximos meses.

Los detalles de la intervención están saliendo a la luz poco a poco. Según Reuters, durante una reunión del gabinete en Camp David, en el bloc de notas de Besant estaba claramente anotado como tarea pendiente: "Comprar 5 mil millones a 10 mil millones de dólares en yenes". Además, según Bloomberg, citando fuentes informadas, la ministra de Finanzas japonesa, Satsuki Katayama, podría anunciar ya el lunes medidas coordinadas entre Estados Unidos y Japón para intervenir en el mercado de divisas con el fin de contener la depreciación excesiva del yen.

A nivel político, el presidente Trump, a bordo del Air Force One, dijo a los periodistas que Estados Unidos está listo para brindar ayuda a Japón, lo que también es una señal de la amistad entre ambos países. Cuando se le preguntó qué beneficios podría obtener Estados Unidos de esto, Trump lo comparó con el acuerdo de intercambio de monedas con Argentina del año pasado, señalando que Estados Unidos finalmente ganó 25 mil millones de dólares con el acuerdo de Argentina y espera que esta intervención también genere beneficios financieros.
Reevaluación del mercado: El fin de la era del arbitraje y la presión sobre los bonos del Tesoro a largo plazo
El fuerte repunte del yen no solo es el resultado de operaciones de intervención, sino que toca la lógica subyacente del sistema financiero global.
Desde la década de 1980, Japón ha estado en el centro global de las operaciones de carry en yenes, manteniendo un orden financiero basado en apalancamiento barato y ingeniería del banco central mediante la exportación de ahorros y la supresión de los rendimientos.
El análisis indica que, con la retirada de la relajación cuantitativa y el inminente fin de las operaciones de carry trade en yenes, este antiguo orden se está desmoronando. Las tasas de interés futuras serán cada vez más determinadas por los propios mercados de capital, y no establecidas unilateralmente por los bancos centrales.
James Thorne, estratega de mercado principal de Wellington Altus, analiza que los recientes movimientos de Besant indican que el Departamento del Tesoro de EE. UU. reconoce claramente que los cambios en el extremo largo de la curva de rendimiento de la deuda estadounidense son impulsados por flujos de capital. Si Tokio debe defender el yen, el Ministerio de Finanzas de Japón podría necesitar vender bonos del Tesoro de EE. UU. Cuando el mayor tenedor extranjero de deuda estadounidense se convierte en vendedor, los rendimientos del extremo largo de los bonos del Tesoro de EE. UU. deberán reevaluarse.

Contracción crediticia y transformación estructural: no solo un pánico inflacionario
Ante el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo, Wall Street los atribuye comúnmente al "riesgo de inflación", pero los datos del mercado no respaldan esta afirmación. Actualmente, las tasas de inflación de equilibrio permanecen ancladas, y los mercados de crédito no están preciando un nuevo mecanismo inflacionario.

El análisis sugiere que el verdadero factor impulsor es la liquidación de las reservas cambiarias de Japón y el proceso de ajuste global aún no plenamente reconocido por el mercado. Además, el cambio en el papel del capital de las grandes empresas tecnológicas ha agravado aún más esta presión. Las gigantes tecnológicas que anteriormente absorbían duración ahora están emitiendo masivamente bonos para invertir en infraestructura de inteligencia artificial, centros de datos y chips, pasando de ser proveedoras de ahorro a consumidoras de crédito.
Estas fuerzas a largo plazo están apretando las condiciones de crédito globales. En una economía global que ha dependido durante mucho tiempo de operaciones de arbitraje, este proceso de desapalancamiento requiere una gran habilidad. Los bancos centrales deben ayudar a facilitar este ajuste global de liquidez mediante recortes de tasas, en lugar de verlo simplemente como una alarma de inflación.
Nuevo mecanismo establecido: el surgimiento del Bretton Woods 2.0
El análisis sugiere que la actual volatilidad en el mercado de divisas no es solo una intervención técnica, sino que también tiene el significado de un nuevo "Acuerdo del Plaza" y el comienzo del Bretton Woods 2.0.
Estados Unidos está superando el estancamiento prolongado mediante la economía de la oferta, la desregulación y la inversión productiva, acelerando la economía. El análisis indica que una Reserva Federal liderada por Walsh encajaría perfectamente en este nuevo panorama, ya que el crecimiento económico ya no se considerará un error de política.
Al mismo tiempo, Japón también podría finalmente experimentar una reestructuración de su estructura económica y su papel geopolítico.
Ya sea que esta intervención conjunta sea solo una acción a corto plazo para estabilizar el tipo de cambio o el comienzo de una coordinación política internacional más prolongada, ha obligado al mercado a reevaluar el modelo de carry trade del yen, que ha persistido durante décadas, así como los posibles nuevos cambios en los flujos de capital globales.
