Los reguladores estadounidenses de criptomonedas SEC y CFTC firman un memorando de entendimiento para abordar la disputa jurisdiccional de una década

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Los reguladores estadounidenses de criptomonedas, la SEC y la CFTC, firmaron un memorando de entendimiento para aclarar la jurisdicción sobre los activos digitales y fortalecer la supervisión. El acuerdo aborda una desacuerdo de una década sobre la clasificación. El marco de cuatro tokens de la SEC señala flexibilidad, reconociendo que no todos los criptoactivos son valores. El acuerdo respalda la protección del inversor, los productos de activos digitales y la política federal. Las preocupaciones relacionadas con CFT (Contrarrestar el Financiamiento del Terrorismo) podrían ver reglas más estrictas bajo la nueva alineación. Esta medida afecta la liquidez y los mercados de criptomonedas a medida que crece la claridad regulatoria.

Durante los últimos diez años, la industria criptográfica de Estados Unidos ha estado en un estado peculiar.

El tamaño del mercado ha crecido hasta niveles de miles de millones de dólares, pero el sistema regulatorio nunca ha establecido una estructura completa. Las dos preguntas más fundamentales aún no tienen respuesta:

  • ¿Qué son exactamente los activos criptográficos?
  • ¿Quién supervisa en caso de que surja un problema?

Estas dos preguntas parecen sencillas, pero constituyen la raíz del prolongado caos regulatorio estadounidense en criptomonedas.

Y en los últimos meses, el sistema regulatorio de Estados Unidos ha comenzado a emitir una serie de nuevas señales: estas dos preguntas están siendo respondidas nuevamente.

Nebulosa regulatoria

En el sistema regulatorio financiero de Estados Unidos, los activos criptográficos han estado siempre en el límite entre la jurisdicción de dos instituciones: la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) y la Comisión de Negociación de Futuros de Mercancías (CFTC). La SEC se encarga del mercado de valores, mientras que la CFTC regula el comercio de mercancías y derivados.

El problema radica en que los activos criptográficos poseen dos características simultáneamente. Algunos tokens tienen atributos de financiación y parecen valores. Otros son más como bienes digitales o recursos de red.

Por lo tanto, durante los últimos años, la industria criptográfica de Estados Unidos ha enfrentado una incertidumbre fundamental: el mismo activo puede ser interpretado simultáneamente por dos marcos regulatorios distintos. Esta situación ha sido denominada por muchos profesionales del sector como “niebla regulatoria”.

Las empresas a menudo tienen dificultades para determinar qué conjunto de normas debe aplicarse a un producto determinado. En algunos casos, las empresas deben enfrentarse simultáneamente a dos autoridades regulatorias.

Las consecuencias de este conflicto regulatorio no se limitan a disputas legales. Influyen directamente en las decisiones comerciales de las empresas. El presidente de la SEC, Paul Atkins, también reconoció en un discurso público que los conflictos regulatorios, los requisitos de registro duplicados y los distintos sistemas normativos inhiben en cierta medida la innovación y empujan a algunos participantes del mercado a trasladarse a otras jurisdicciones.

En otras palabras, las divisiones dentro del sistema regulatorio estadounidense están debilitando su atractivo para la industria de criptomonedas.

How are crypto assets classified?

Durante mucho tiempo, la ley federal de valores de Estados Unidos no contemplaba el concepto de "activos criptográficos".

Las autoridades regulatorias determinan si un activo es considerado un valor utilizando generalmente la prueba Howey, que evalúa si una transacción constituye un contrato de inversión. En términos sencillos, si un inversor aporta capital y depende principalmente del esfuerzo empresarial de otros para obtener ganancias, dicho arreglo podría clasificarse como un valor.

Durante décadas, este estándar ha sido la base fundamental de la regulación de valores en Estados Unidos. Pero cuando esta lógica se aplica a los activos criptográficos, los problemas se vuelven complejos.

Algunos tokens claramente tienen características de inversión. Otros funcionan más como credenciales de uso de la red. Y algunos simplemente son colecciones digitales.

En el mismo mercado, las propiedades de los activos pueden ser completamente diferentes.

Ante esta complejidad, la SEC propuso en noviembre de 2025 un nuevo enfoque regulatorio. El presidente de la SEC, Paul Atkins, indicó que la SEC está estableciendo un marco de clasificación de tokens en cuatro categorías basado en la prueba Howey. Este marco divide los activos digitales en cuatro tipos:

  • Productos digitales o tokens de red
  • NFTs
  • Herramientas digitales
  • Securities tokenization

Este marco de clasificación también marca el primer reconocimiento sistemático por parte de las autoridades regulatorias de Estados Unidos de que no todos los activos criptográficos son valores.

¿Quién regula?

Pero incluso cuando los tipos de activos comienzan a volverse más claros, aún persiste otro problema.

Si ciertos tokens se clasifican como bienes digitales, ¿a quién corresponde la autoridad regulatoria?

En el sistema financiero estadounidense, la agencia reguladora principal del mercado de productos básicos es precisamente la CFTC. Esto significa que, una vez que ciertos activos digitales se consideran productos básicos, la autoridad regulatoria ya no pertenece completamente a la SEC.

Esto es precisamente la contradicción institucional prolongada entre la SEC y la CFTC en los últimos años.

La niebla se despeja

Recientemente, esta divergencia regulatoria de larga data ha comenzado a mostrar signos de alivio.

La SEC y la CFTC anuncian la firma de un memorando de cooperación (MOU), en el que ambas partes se comprometen a fortalecer la coordinación en varios ámbitos, incluyendo:

  • Regulación de activos criptográficos
  • Nuevo producto de activos digitales
  • Protección del inversor
  • Marco normativo a nivel federal

Aunque el MOU en sí mismo no tiene fuerza legal, envía una señal clara: las autoridades regulatorias de Estados Unidos comienzan a intentar resolver los conflictos de jurisdicción de larga data.

Ambas partes también propusieron un objetivo clave: establecer un "marco regulatorio adaptable".

Esto significa que Estados Unidos ya no puede aplicar simplemente las reglas financieras tradicionales a los activos digitales, sino que intenta diseñar un marco más adecuado para este mercado emergente.

Detrás de este cambio, en realidad existe un contexto más amplio.

En los últimos años, los principales centros financieros globales han acelerado la construcción de sistemas regulatorios para activos digitales. Algunas regiones ya han implementado marcos regulatorios unificados, mientras que otras han atraído empresas de criptomonedas mediante reglas claras.

En comparación, Estados Unidos, aunque tiene el mercado de criptomonedas más grande, ha tenido un sistema regulatorio históricamente fragmentado. Cada vez más empresas eligen operar en jurisdicciones con regulaciones más claras. Para Estados Unidos, esta tendencia claramente no es ideal.

Al mismo tiempo, la estructura del mercado de criptomonedas también está cambiando.

La industria criptográfica temprana se centraba principalmente en activos criptográficos nativos, y ahora los dos campos de crecimiento más rápido son: las stablecoins y las RWA. Las stablecoins en dólares suelen tener como reserva activos como bonos del Tesoro de EE.UU.; las RWA, por su parte, tokenizan directamente activos financieros tradicionales.

Esto significa que las finanzas criptográficas se están integrando gradualmente en el sistema financiero tradicional. Cuando ambos comienzan a fusionarse, la estructura regulatoria también debe adaptarse.

Nueva estructura regulatoria

Si se consideran juntos estos cambios, el sistema regulatorio estadounidense parece estar experimentando una reestructuración estructural.

  • El primer paso es definir las categorías básicas de los activos digitales.
  • El segundo paso es coordinar los límites de poder entre diferentes autoridades regulatorias.
  • El tercer paso podría ser establecer normas unificadas a nivel federal para el mercado de activos digitales.

Si este proceso se completa finalmente, Estados Unidos establecerá un sistema integral de regulación de activos digitales.

Desde una perspectiva más amplia, esta reestructuración regulatoria no solo concierne al sector criptográfico en sí, sino también al derecho a establecer las reglas del sistema financiero del futuro.

Con el desarrollo de las stablecoins, los activos tokenizados y las finanzas en la cadena, los activos digitales están convirtiéndose gradualmente en la nueva infraestructura financiera.

Las autoridades regulatorias de todos los países están intentando responder a la misma pregunta: en la era de las finanzas digitales, ¿quién establece las reglas?

Los ajustes regulatorios actuales en Estados Unidos son parte de esta competencia.

Y cuando las reglas se vuelvan más claras, la industria criptográfica podría entrar en una nueva etapa tras la incertidumbre regulatoria a largo plazo.

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