El Departamento del Tesoro de EE. UU. acaba de hacer algo que no hacía en más de una década. El 1 de agosto, intervino directamente en los mercados de divisas, comprando yenes japoneses en una operación coordinada con Tokio, lo que marcó la primera intervención estadounidense en el mercado de divisas desde el esfuerzo del G7 en 2011 para estabilizar el yen tras el terremoto y el tsunami de Japón.
También fue la primera vez que EE. UU. compró yenes desde 1998.
¿Qué sucedió realmente?
El secretario del Tesoro Scott Bessent, exgerente de fondo de cobertura, autorizó la compra de yenes utilizando fondos estimados de $5 mil millones a $10 mil millones. El dinero provino de ventas de euros procesadas a través de la instalación FIMA de la Reserva Federal, un mecanismo que permite a los bancos centrales extranjeros intercambiar sus tenencias con la Fed.
Japón, por su parte, aumentó considerablemente su intervención. Las compras totales de yenes por Tokio ese día alcanzaron aproximadamente 36 mil millones de dólares, superando con creces la contribución estadounidense.
El desencadenante fue la caída del yen hasta su nivel más bajo en 40 años frente al dólar, acercándose a 164 yenes por dólar.
Bessent justificó la medida señalando lo que llamó "movimientos desordenados del yen" impulsados por una subvaluación sustancial.
El efecto inmediato fue medible. El dólar cayó hasta un 1% frente al yen, hasta aproximadamente 156.34. En los días siguientes, el dólar fluctuó hasta un 5% frente a la moneda japonesa.
Por qué los analistas están levantando cejas
Steven Englander, estratega de Standard Chartered, describió tanto el momento como la coordinación como confusos. Su objeción principal era sencilla: el yen simplemente no era un tema comercial principal de Estados Unidos.
La estructura de la intervención generó preguntas adicionales. Esto no fue una acción multilateral del G7 con un amplio consenso internacional. Fue una operación bilateral entre dos naciones aliadas.
Tanto EE. UU. como Japón señalaron su disposición para realizar más intervenciones si las condiciones lo justificaban.
Qué significa esto para los mercados y los inversores en criptomonedas
Para los mercados de divisas tradicionales, la intervención crea una dinámica compleja. Los operadores que habían tomado posiciones cortas en el yen, un trade de carry popular dado los históricamente bajos tipos de interés de Japón, recibieron un recordatorio doloroso de que los gobiernos pueden y sí actúan en contra de la postura consensuada. La fluctuación del 5% tras la intervención en el par dólar-yen ilustra lo violentamente que pueden reaccionar los mercados cuando las sorpresas de política chocan con operaciones saturadas.
La preocupación más práctica para los inversores en criptomonedas es el mecanismo de transmisión de volatilidad. Los movimientos bruscos en el dólar-yen tienden a propagarse por todos los activos de riesgo, incluyendo bitcoin y las principales altcoins. El carry trade en yenes, donde los inversores toman prestado a bajo costo en yenes para financiar compras de activos con mayores rendimientos, ha sido históricamente una fuente significativa de liquidez para los mercados especulativos. Cuando esta operación se deshace violentamente, como ocurrió en agosto de 2024, los mercados de criptomonedas tienden a sentir el impacto.


