El debut de Trump en Davos y la postura de Armstrong sobre criptomonedas indican un cambio de poder en la financiación digital

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Donald Trump hará su primera aparición en Davos en seis años en 2026, cuando la delegación estadounidense alcanzará un récord. Al mismo tiempo, el CEO de Coinbase, Brian Armstrong, se ha opuesto al Acta CLARITY, resistiéndose al exceso regulatorio. Con MiCA (Regulación de Mercados de Activos Criptográficos en la UE) cerca de su finalización, la liquidez y los mercados de criptomonedas enfrentan una mayor supervisión. Estos movimientos destacan una creciente tensión entre el liderazgo político, los marcos regulatorios y la naturaleza descentralizada de la financiación digital.

Autor original: Sandy Carter, Forbes

Traducción del texto original: Saoirse, Noticias de Visión de Futuro

Donald Trump pronunciando un discurso en el Foro Económico Mundial de Davos 2020. Fotografía: Fabrice Coffrini / AFP

Donald Trump viajará a Davos la semana que viene.

Mientras se celebra el Foro Económico Mundial, la tecnología, la política, la competitividad nacional y la infraestructura financiera se encuentran en un momento crucial de intersección y confrontación. Esta aparición será la primera vez en seis años que Trump asiste en persona a Davos. Mientras tanto, los organizadores indicaron que la participación estadounidense en este foro alcanzó su nivel más alto en la historia, incluyendo a altos funcionarios del gabinete estadounidense y a una delegación de grandes empresas estadounidenses.

Este año, Davos también presenciará el regreso oficial del Pabellón de Estados Unidos. Este lugar físico centrado en Estados Unidos se convertirá en un importante punto estratégico para la realización de discusiones políticas y el intercambio comercial en la región. Me siento honrado de haber sido invitado a pronunciar una conferencia este año en el Pabellón de Estados Unidos. Este hecho demuestra claramente que tanto el gobierno estadounidense como las empresas norteamericanas otorgan gran importancia a la cumbre de Davos 2026, viéndola como una plataforma clave para ejercer influencia y compartir ideas centrales.

Es digno de mención que, pocas horas antes de la celebración del Foro de Davos, Brian Armstrong, director ejecutivo de Coinbase y uno de los ejecutivos más influyentes del sector de las criptomonedas, rechazara apoyar un proyecto de ley propuesto sobre criptomonedas, a pesar del amplio interés de los políticos este año por impulsar su aprobación. Estos dos hechos revelan conjuntamente un profundo cambio en el patrón de interacción entre poder, política, tecnología y criptomonedas.

Trump intenta elevar Davos de "discusión de ideas" a "construcción institucional".

He asistido al Foro de Davos en múltiples ocasiones, y este año el foro transmite una sensación completamente diferente tanto en tono como en contenido sustancial. Con la presencia de jefes de Estado, ministros y cientos de directivos ejecutivos de empresas, el tema central del foro se ha desplazado hacia la toma de decisiones a nivel de infraestructura. Se espera que este foro atraiga a unos 3.000 participantes de aproximadamente 130 países, y el número de líderes políticos y directivos ejecutivos de empresas alcanzará un récord histórico.

Los cambios en el campo de la inteligencia artificial son particularmente notables. La programación del "Casa de la Inteligencia Artificial" en Davos la semana que viene reflejará plenamente este cambio: la conferencia ubicará a la inteligencia artificial como "infraestructura compartida", centrándose en temas clave como "poder y responsabilidad", "gobierno a gran escala" y "cómo los sistemas inteligentes deberían potenciar, en lugar de sustituir, las decisiones humanas".

Hoy en día, la inteligencia artificial ya no se considera una "tecnología emergente", sino una infraestructura tan importante como la energía, la cadena de suministro y la competitividad nacional. Según los temas abordados en la "Sala de Inteligencia Artificial de Agentes Inteligentes", a medida que las tecnologías inteligentes se extienden desde el "nivel de herramientas" hasta el "nivel de sistemas de toma de decisiones", los problemas de gobernanza como la "confianza, la responsabilidad y el control" generados por los agentes de inteligencia artificial autónomos se convertirán en el foco principal de la discusión. Actualmente, el interés de los formuladores de políticas por la "potencia de cálculo y el acceso a la inteligencia artificial" alcanza niveles comparables al interés pasado por los "recursos petroleros".

Las discusiones entre los ejecutivos corporativos se centraron en "cómo consolidar las bases futuras de las organizaciones establecidas en diferentes épocas económicas". En este contexto, la importancia de la "resiliencia del sistema" supera con creces la del "ritmo de desarrollo", y el problema central se ha transformado en "qué sistemas seguirán siendo críticos dentro de diez años".

El pensamiento sistémico también es aplicable en el ámbito de la finanza digital.

Esta "mentalidad sistémica" está penetrando cada vez más en el ámbito de la financiación digital.

Hoy en día, el volumen de transacciones diarias que se liquidan mediante monedas estables alcanza miles de millones de dólares, siendo ampliamente utilizadas especialmente en pagos transfronterizos y gestión de activos. Mientras tanto, la "tokenización" está infiltrándose silenciosamente en los mercados financieros, ampliando su alcance desde productos de fondos hasta diversos activos del mundo real.

Las criptomonedas han traspasado oficialmente la fase de "experimentación" para convertirse en parte del "ámbito de infraestructura financiera". En 2025, el Centro Web3 de Davos firmó la "Declaración de Davos sobre Web3", que establece claramente el apoyo a los cuatro principios centrales de "innovación responsable, desarrollo sostenible, rendición de cuentas y confianza", y en 2026 se reforzarán aún más la difusión y la implementación de esta idea.

Señales clave de Trump sobre "poder y finanzas digitales"

La presencia de Trump en Davos infundió influencia política en este proceso de transformación. Durante mucho tiempo, sus posturas económicas han girado en torno a "soberanía, influencia y competitividad", y las monedas cifradas coinciden precisamente en el cruce de estos tres aspectos.

Por un lado, los activos digitales prometen lograr "velocidades de liquidación más rápidas, nuevos modelos de formación de capital y una mayor eficiencia", lo cual concuerda estrechamente con la agenda política de "impulso al crecimiento". Por otro lado, los activos digitales también han generado preocupaciones en áreas como "ejecución de sanciones, regulación financiera y la posición a largo plazo del dólar estadounidense". Aunque Davos no es un "lugar legislativo", sí es una plataforma clave para la "transmisión de prioridades políticas". La posición y la interpretación del criptomonedas en el foro tendrán un impacto significativo tanto en los mercados como en las autoridades reguladoras.

El regreso del pabellón estadounidense confirma aún más este punto: Estados Unidos no ve Davos como "un telón de fondo neutral", sino que lo utiliza como una plataforma estratégica para "moldear la narrativa sobre tecnología, capital e influencia".

La "posición contraria" de Brian Armstrong

Según informó Reuters, en este contexto, la decisión de Armstrong de no apoyar la legislación sobre monedas virtuales refleja que la industria de las criptomonedas ha entrado en una fase de madurez. Con la aprobación de la Ley CLARITY, la expectativa del sector frente a la regulación ha sufrido un cambio fundamental. Durante casi una década, los líderes del sector de las criptomonedas han defendido la idea de que "cualquier regulación es mejor que ninguna". Hoy, con el aumento de los riesgos del sector, esta postura ha cambiado.

Brian Armstrong se ha mostrado claramente en contra de la legislación sobre criptomonedas. (Foto: Patrick T. Fallon / AFP)

Las preocupaciones de Armstrong se pueden resumir en tres puntos centrales:

  1. La ley "determinará artificialmente quién gana y quién pierde": Esta legislación claramente favorece a las grandes empresas existentes y a los intermediarios centralizados, excluyendo posiblemente a las empresas emergentes y redes abiertas que podrían impulsar la innovación en la industria.
  2. Aumentar la carga de cumplimiento sin mejorar la claridad: la ley no define claramente las reglas de funcionamiento de los productos de criptomonedas, sino que introduce una serie de nuevos requisitos obligatorios que no solo no reducen la incertidumbre legal, sino que podrían incluso agravar los riesgos;
  3. Reducción de la ventaja central de "descentralización": disposiciones clave en la legislación impulsarán al ecosistema de criptomonedas hacia una dirección de "centralización extrema", dañando la "arquitectura resistente" y la "interoperabilidad global" en las que se sustentan las criptomonedas, lo que podría provocar una fuga de recursos innovadores o generar riesgos de concentración de mercado a largo plazo.

La postura de Armstrong no es "simplemente oponerse a la regulación", sino "destacar la necesidad de que la regulación sea científica y rigurosa". A medida que las monedas digitales se convierten en infraestructura fundamental, políticas regulatorias mal diseñadas podrían provocar problemas como "la consolidación de sistemas frágiles", "la salida de recursos innovadores" o "riesgos de concentración a largo plazo".

Trump, Armstrong y la "lucha por las reglas de la base económica"

Existe una relación directa entre la visita de Trump a Davos y el rechazo de Armstrong a la legislación: Trump intenta transmitir, a través del Foro de Davos, "la estrategia de competencia de Estados Unidos en una economía global impulsada por la tecnología", mientras que Armstrong, por su parte, se opone, dentro del proceso legislativo, a normas injustas que "puedan fijar prematuramente la forma futura de la economía digital".

Hoy en día, el núcleo de este campo ya no es "hype o experimentación", sino "quién controla los sistemas centrales en los que se basa la economía". El tema clave actual es "cómo controlar las reglas fundamentales de funcionamiento de la economía moderna". A medida que Trump se dirige a Davos, esta lucha se ha introducido plenamente en el ámbito político.

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