Un grupo de periodistas, podcasters, actores de voz y narradores de audiolibros con sede en Illinois ha llevado a nueve de las empresas tecnológicas más poderosas del mundo a juicio, alegando que sus voces fueron recopiladas y utilizadas en sistemas de inteligencia artificial sin permiso. Las demandas, presentadas en la Corte Distrital de los EE.UU. para el Distrito Norte de Illinois entre el 13 y el 19 de mayo de 2026, nombran a Apple, Amazon, Meta, Microsoft, Nvidia, Samsung, Alphabet, Adobe y ElevenLabs como demandados.
Qué realmente alegan las demandas
Las quejas legales se basan principalmente en la Ley de Privacidad de la Información Biométrica de Illinois, comúnmente llamada BIPA. Antes de que una empresa pueda recopilar un identificador biométrico, incluido un patrón de voz, debe informarle, obtener su aprobación y seguir reglas estrictas sobre cuánto tiempo conserva los datos.
Los demandantes argumentan que ninguna de las empresas nombradas realizó ninguno de esos actos. Sus voces grabadas, producidas profesionalmente para podcasts, audiolibros y periodismo, supuestamente fueron recolectadas y utilizadas para entrenar modelos de voz de IA sin divulgación, sin formularios de consentimiento y sin los límites de retención que exige BIPA.
Las demandas también invocan leyes estatales de derecho de publicidad y estatutos de fraude al consumidor. Las indemnizaciones legales bajo la BIPA pueden alcanzar $1,000 por violación por infracciones negligentes y $5,000 por violación por infracciones intencionales, calculadas por víctima y por subsección de la ley.
¿Quién está luchando contra quién
Los demandantes están representados por Loevy & Loevy, una firma con sede en Chicago que obtuvo un acuerdo de $75 millones bajo BIPA en 2024. Por el otro lado, Gibson Dunn y Morgan Lewis son algunas de las principales firmas legales que representan a las empresas tecnológicas.
A finales de agosto de 2026, los demandados presentaron mociones para desestimar el caso, argumentando que los demandantes no han presentado evidencia concreta de daño real. Los demandantes responden que la recolección sistemática de datos vocales es en sí misma el daño que BIPA fue diseñada para prevenir, independientemente de si una voz clonada apareció en un producto comercial que el hablante original pudiera identificar.
