Sam Altman ha aceptado un reto en línea para buscar un superconductor a temperatura ambiente, respondiendo a una publicación satírica con “sabes qué, vamos a intentarlo”.
El comentario surgió días después de una disputa sobre la afirmación de OpenAI respecto al Premio Millennium. La empresa afirma que sus agentes resolvieron uno de los siete problemas matemáticos famosos, cada uno con un premio de $1 millón.
Un reto viral sigue la pelea matemática
Un desarrollador presionó a OpenAI, argumentando que resolver unos cuantos problemas más del Milenio silenciaría a cada escéptico. Sam Altman respondió con dos palabras: “ok fine.”
Horas después, otro usuario difundió un rumor satírico de que Anthropic había encontrado silenciosamente un superconductor a temperatura ambiente. La broma advertía que un competidor podría lanzar 10,000 agentes al problema durante 88 horas para adelantarse al comunicado de prensa. La publicación tomó ambas cifras directamente de la cuenta de OpenAI sobre su prueba disputada de Navier-Stokes.
Esa cuenta ya está disputada. Dos matemáticos, Tristan Buckmaster de la Universidad de Nueva York y Levent Alpoge de Anthropic, dicen que el trabajo podría basarse en su investigación no publicada. OpenAI niega haberla tocado.
Altman se sumó al chiste en lugar de descartarlo. Su respuesta de cinco palabras convirtió una broma recurrente sobre el GPT-6 Astra launch en un desafío público.
Por qué importa el Superconductor Sam Altman Dare
Carga un teléfono y la parte trasera se calienta. Ese calor es electricidad que se pierde, perdida mientras la corriente atraviesa cables comunes. Los superconductores no desperdician nada, porque transportan corriente con resistencia cero.
La dificultad es la temperatura. Los superconductores actuales solo funcionan bajo frío extremo o presión intensa. Uno que funcione a temperatura ambiente reduciría el desperdicio en redes eléctricas, cargadores y diseño de chips por igual. Los físicos han buscado ese material durante décadas.
No hay evidencia que respalde el rumor del superconductor a temperatura ambiente, y Anthropic no ha anunciado nada. Mientras tanto, uno de sus propios investigadores renunció esta semana por advertencias sobre la seguridad de la superinteligencia, no por superconductividad. El investigador había pasado tres años trabajando en el preentrenamiento en Anthropic y OpenAI.
La respuesta de Altman suena más como una broma que como una hoja de ruta. Sin embargo, OpenAI ahora asume un desafío público que se impuso a sí misma. Pronto quedará claro si algo concreto sigue a la broma.
