El 15 de septiembre se perfila como el día más significativo para la regulación de criptomonedas en 2026. Ese día se espera que el Senado realice una votación de clausura sobre la Digital Asset Market Clarity Act, y Stuart Alderoty, director legal de Ripple, deja muy claro que cree que los stakes no podrían ser más altos.
La votación procedural, programada para aproximadamente las 2:15 PM ET, requiere al menos 60 senadores que estén de acuerdo para avanzar el proyecto de ley. Cualquier cantidad menor hará que la legislación se estanque. Alderoty advirtió que el fracaso para avanzar significaría que EE. UU. podría “perder una oportunidad increíble” para construir un marco regulatorio coherente para activos digitales.
Lo que realmente hace la Ley de Claridad
El proyecto de ley, designado formalmente como H.R. 3633, fue aprobado por la Cámara de Representantes en julio de 2025 con apoyo bipartidista. En esencia, la Ley de Claridad busca resolver una de las disputas más prolongadas en el mundo de las criptomonedas: quién regula qué. La SEC y la CFTC han pasado años compitiendo por la jurisdicción, dejando a las empresas e inversores atrapados en una tierra de nadie regulatoria. El proyecto de ley establecería límites más claros entre ambas agencias y crearía un marco para distinguir entre commodities digitales y valores.
También redefiniría el término “comodidad digital” según la ley federal y establecería exenciones para ciertas stablecoins de requisitos regulatorios específicos. Una versión actualizada de 616 páginas del texto del proyecto de ley fue publicada el 22 de julio de 2026 por legisladores republicanos, reflejando meses de negociación y revisión.
El interés de Ripple en el juego
Si alguna empresa ha ganado el derecho de preocuparse profundamente por la claridad regulatoria, es Ripple. La empresa pasó años en una batalla de cumplimiento con la SEC sobre si XRP constituía un valor no registrado.
Tanto Alderoty como el CEO Brad Garlinghouse han sido defensores vocales de la aprobación de la Clarity Act. Han presentado la legislación como esencial para la protección del consumidor y para proporcionar a las autoridades policiales mejores herramientas para perseguir el fraude y las malas prácticas en el espacio cripto.
Alderoty ha sido particularmente claro sobre el escenario negativo. Sin esta legislación, argumenta, el mercado sigue siendo vulnerable a la explotación por parte de actores malintencionados que prosperan en zonas grises.
El problema de los 60 votos
Alcanzar 60 votos en el Senado nunca es fácil, y el camino de la Clarity Act no es una excepción. El proyecto de ley necesita el apoyo demócrata para superar el umbral de clausura, lo que significa que las negociaciones bipartidistas son fundamentales. El Congreso pasó agosto en receso, lo que comprimió la ventana para llegar a acuerdos antes de la votación de septiembre. Las prioridades legislativas competidoras siempre amenazan con desplazar los proyectos de ley específicos de cripto.
Una votación exitosa de clausura señalaría que la regulación integral de criptomonedas está avanzando realmente en Estados Unidos. Una votación fallida, por otro lado, reforzaría el statu quo. La SEC y la CFTC continuarían operando bajo sus marcos existentes, a menudo contradictorios. Las empresas seguirían desarrollando programas de cumplimiento en torno a acciones de ejecución en lugar de legislación.

