Jerome Powell ya no dirige la Reserva Federal. Pero claramente aún no ha terminado de defenderla.
El ex presidente, quien entregó el cargo principal a Kevin Warsh después de que su segundo mandato finalizara el 15 de mayo de 2026, utilizó sus últimas declaraciones públicas para emitir una advertencia clara: si un presidente puede despedir a funcionarios de la Reserva Federal simplemente por discrepar sobre política, la credibilidad de la institución colapsa.
La línea legal que Powell está trazando
La Ley de la Reserva Federal sí permite la remoción de gobernadores "por causa". El argumento de Powell, respaldado por expertos legales, es que las desacuerdos políticos no cumplen con ese umbral. Un presidente no puede despedir a un gobernador de la Reserva Federal solo porque no le guste la decisión sobre la tasa de interés. El umbral debe ser mucho más alto: piense en conducta inapropiada o incapacidad, no en "quería un recorte de tasas y usted no me lo dio".
El presidente Trump ha criticado públicamente al liderazgo de la Reserva Federal y ha planteado la idea de reestructurarla para que sea más receptiva a la Casa Blanca. Powell ha dejado claras sus intenciones: planea permanecer en la Junta al menos hasta enero de 2028, explícitamente para defender la independencia de la Reserva Federal frente a la injerencia política.
La transición Warsh y qué significa
Kevin Warsh fue confirmado como nuevo presidente de la Reserva Federal por el Senado el 13 de mayo de 2026, justo dos días antes de que expirara el plazo de Powell.
Que Powell permanezca hasta enero de 2028 sugiere que considera la amenaza a la independencia de la Reserva Federal como duradera, no algo que se resuelva por sí solo una vez que se nombre un nuevo presidente.
El caso de Lisa Cook, otra gobernadora de la Reserva Federal, vio cómo los intentos políticos de cuestionar su posición se elevaron hasta la Corte Suprema. Ese episodio subrayó hasta qué punto ciertas facciones políticas están dispuestas a poner a prueba los límites del poder ejecutivo sobre el banco central.
Por qué los inversores en criptomonedas deben preocuparse por la independencia de los bancos centrales
Los mercados de criptomonedas no existen en un vacío. Reaccionan a las decisiones sobre tasas de interés, las expectativas de inflación y las condiciones de liquidez, todas ellas moldeadas por la política de la Fed. Una Fed que toma decisiones basadas en datos económicos es al menos predecible. Una Fed que toma decisiones basadas en presión política es caos.
Si se establece el precedente de que un presidente en funciones puede controlar efectivamente la política monetaria mediante la amenaza de despido, todo el marco que los mercados utilizan para valorar el riesgo cambia. Las previsiones de tipos de interés se vuelven menos sobre fundamentos económicos y más sobre cálculos políticos.

