Orionx, un exchange de criptomonedas con sede en Santiago respaldado por Tether, anunció su cierre permanente el 3 de septiembre tras una auditoría forense que reveló una brecha de custodia superior a 7 millones de dólares en activos de clientes. El exchange suspendió simultáneamente todos los retiros, dejando a más de 100 000 usuarios registrados sin acceso a sus fondos.
El día antes de anunciar públicamente el cierre, Orionx presentó una denuncia penal contra sus cofundadores Joaquín Díaz y Roberto Zibert, así como otros exempleados. Las acusaciones se centran en transferencias no autorizadas de activos de clientes que, según se informa, ocurrieron entre 2018 y 2021.
Una auditoría forense con resultados desagradables
La auditoría comparó los registros internos de transacciones de Orionx con los datos en la cadena. Lo que encontró fue una discrepancia entre lo que decían tener las cuentas de los usuarios y lo que realmente contenían los monederos del exchange.
Los activos faltantes abarcan varios tokens principales: Bitcoin, Ether, XRP y POL de Polygon. Según los hallazgos de la auditoría, esos activos habían sido transferidos a direcciones externas sin autorización adecuada.
Orionx ha anunciado un plan de reembolso por fases para intentar compensar a los usuarios, pero el exchange reconoció que no puede garantizar la recuperación total. El proceso de reembolso se encuentra en sus primeras etapas, y no hay verificación independiente que confirme si los activos transferidos pueden realmente ser recuperados.
Tanto Díaz como Zibert han negado cualquier falta.
La inversión de Tether y el rechazo regulatorio de Chile
Tether fue el único inversionista en la ronda de financiación Serie A de Orionx en junio de 2025, apenas 15 meses antes de que el exchange colapsara.
La Comisión para el Mercado Financiero de Chile, conocida como la CMF, confirmó el 4 de septiembre que la solicitud de licencia de Orionx fue rechazada el 19 de junio de 2026. El regulador señaló que el exchange nunca operó bajo la Ley Fintech de Chile, lo que significa que nunca estuvo formalmente supervisado por las autoridades financieras del país.



