OpenAI desea que el gobierno federal exija evaluaciones obligatorias de modelos de IA avanzada para identificar riesgos potenciales. Esto pone a la empresa en desacuerdo con la reciente orden ejecutiva del presidente Trump, que prohíbe explícitamente la licencia obligatoria o la aprobación previa para sistemas de IA de vanguardia.
Donde OpenAI y la Casa Blanca discrepan
La orden ejecutiva de Trump, fechada el 2 de junio de 2026, establece un proceso de revisión gubernamental voluntario para lo que denomina "modelos frontera cubiertos" con ciertas capacidades cibernéticas. Ese período de revisión tiene un límite máximo de 30 días, reducido desde un período previamente propuesto de 90 días. La palabra clave aquí es voluntario.
El nuevo documento de política de OpenAI solicita evaluaciones obligatorias de terceros, no opcionales. Y desea que agencias civiles, no organismos de defensa o inteligencia, supervisen el proceso.
La orden ejecutiva de Trump distribuye las responsabilidades de supervisión entre el Tesoro, el Departamento de Defensa, la NSA, la CISA y el Departamento de Comercio. Es un marco construido alrededor de las prioridades de seguridad nacional, en lugar de una autoridad regulatoria civil amplia.
Chris Lehane de OpenAI describió la orden ejecutiva de Trump como "un paso importante hacia adelante" para la gobernanza de la IA.
El CEO Sam Altman tiene programado reunirse con funcionarios de la Casa Blanca y miembros del Congreso tras estos desarrollos.
La partida de ajedrez regulatoria más amplia
La administración Trump ha estado emitiendo órdenes ejecutivas relacionadas con la IA desde enero de 2025, con un tema constante: eliminar las barreras regulatorias a nivel federal y estatal.
OpenAI tiene un historial de colaboración voluntaria con el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) y el Centro de Estándares e Innovación en IA (CAISI). Ahora básicamente argumenta que la colaboración voluntaria ya no es suficiente.
Qué significa esto para los inversores y el sector tecnológico
La énfasis de la administración Trump en aplicaciones de seguridad nacional canaliza la supervisión a través de agencias de defensa e inteligencia, creando un marco donde las capacidades militares y cibernéticas son examinadas con mayor rigor, mientras que las aplicaciones comerciales de IA enfrentan una regulación más ligera. La propuesta de OpenAI para agencias civiles podría ampliar el alcance de la supervisión para cubrir un rango mucho más amplio de implementaciones de IA.
Ni el artículo de OpenAI ni la orden ejecutiva de Trump mencionan activos de criptomonedas ni protocolos de cadena de bloques. La conversación sobre la gobernanza de la IA está, por ahora, avanzando por una vía completamente separada de la regulación de activos digitales.
