Durante décadas, la frase “práctica insegura o no sólida” ha sido una de las herramientas más poderosas y más vagas del arsenal de un regulador bancario. El 27 de agosto, la Oficina del Controlador de la Moneda y la Corporación Federal de Seguro de Depósitos publicaron conjuntamente una regla final que otorga a esa frase una definición real.
La norma establece que una “práctica insegura o poco sólida” debe implicar conductas que se desvíen de los estándares operativos prudentes generalmente aceptados y que hayan causado ya, o puedan razonablemente causar, un daño financiero material a una institución o representen un riesgo significativo para el Fondo de Seguros de Depósitos.
¿Qué cambia realmente la regla
La regla final realiza tres cosas concretas que reconfiguran cómo la OCC y la FDIC supervisan a los bancos bajo su jurisdicción.
Primero, crea una definición uniforme basada en el riesgo vinculada a la Sección 8 de la Ley de Seguro de Depósitos Federales. Esa sección otorga a los reguladores la autoridad para emitir órdenes de cesación y desistimiento, remover funcionarios e imponer sanciones monetarias civiles.
En segundo lugar, la norma reforma la forma en que se emiten los Asuntos que Requieren Atención, comúnmente conocidos como MRAs. Bajo el nuevo marco, los examinadores solo podrán emitir MRAs por prácticas que cumplan con el umbral recién definido basado en el riesgo.
En tercer lugar, la OCC se ha comprometido a no iniciar acciones de cumplimiento de la Sección 8 sin antes brindar a las instituciones la oportunidad de corregir los problemas identificados durante el proceso supervisor normal.
La regla entra en vigencia 60 días después de su publicación en el Registro Federal.
De amplia discreción a autoridad limitada
Los orígenes de esta normativa se remontan a una propuesta de octubre de 2025 que generó un amplio comentario de la industria. La versión final se asemeja estrechamente a esa propuesta, con aclaraciones específicas diseñadas para precisar la aplicación de la norma tanto en la aplicación como en la supervisión diaria.
La nueva norma redirige explícitamente la atención regulatoria hacia los riesgos financieros reales. Los asuntos relacionados con procesos y no financieros que no cumplen con el umbral de materialidad quedan fuera del alcance de lo que puede desencadenar acciones formales de supervisión o ejecución.
Solo se aplica a instituciones supervisadas por la OCC y la FDIC. La Reserva Federal, que supervisa los bancos con carta estatal que son miembros de la Fed y las compañías holding bancarias, no es parte de esta normativa.
Por qué esto es importante para el sector bancario
La exigencia de oportunidades de corrección antes de la acción ejecutiva es particularmente significativa para los bancos de tamaño mediano y comunitarios, que a menudo carecen de la infraestructura legal y de cumplimiento para enfrentar procedimientos ejecutivos formales.
La pregunta pendiente es si la Reserva Federal adoptará un marco similar. Si no lo hace, los bancos supervisados por la Fed podrían enfrentar un estándar más estricto y más subjetivo que sus pares regulados por la OCC y la FDIC.
