Jensen Huang quiere construir cosas en Estados Unidos, y está poniendo el dinero de Nvidia donde tiene la boca. El CEO de Nvidia presentó una visión amplia para la relocalización de la manufactura impulsada por IA, argumentando que la construcción de "fábricas de IA" se está convirtiendo silenciosamente en el mayor proyecto industrial doméstico en una generación.
En el centro del impulso: una asociación de $2 mil millones con Coherent para ampliar una instalación en Sherman, Texas, dedicada a la producción de láseres de fosfuro de indio utilizados en interconexiones de chips. Se espera que el proyecto genere aproximadamente 1,000 empleos, de los cuales alrededor de 550 serán en manufactura avanzada, ingeniería y puestos técnicos.
Los números detrás de la narrativa
Huang estima que las iniciativas de infraestructura de IA ya han generado aproximadamente 500,000 empleos en todo Estados Unidos. Esa cifra abarca construcción, oficios especializados, energía y el tipo de trabajo de manufactura avanzada que los expertos en políticas han intentado traer de vuelta al país durante décadas.
La ambición más amplia de Nvidia va mucho más allá de una sola instalación en Texas. La empresa está buscando acuerdos para establecer capacidad de fábricas de IA de varios gigavatios, comenzando con una capacidad inicial de 4,25 GW en Ohio. Para tener un punto de referencia, un solo gigavatio puede alimentar aproximadamente 750.000 hogares.
Se proyecta que las inversiones de terceros movilizadas por estas iniciativas superen los 500 mil millones de dólares, una cifra que refleja no solo el gasto propio de Nvidia, sino también los requisitos de capital en cascada a lo largo de la cadena de suministro.
Producción nacional, por diseño
Nvidia se ha comprometido a adquirir cientos de miles de millones de dólares en electrónica fabricada en Estados Unidos durante los próximos cuatro años. Este cambio implica la fabricación nacional de sistemas de IA críticos, incluidas las arquitecturas Blackwell y Grace Blackwell de Nvidia. TSMC se encarga de la fabricación, mientras que Foxconn y Wistron actúan como socios de ensamblaje, todos con operaciones ampliadas en Estados Unidos.
Este impulso de relocalización no ocurrió en el vacío. La Ley CHIPS creó incentivos financieros significativos para la inversión en semiconductores y manufactura avanzada locales, y empresas como Nvidia han estructurado sus planes de expansión para aprovechar esas disposiciones.
La dimensión energética es igualmente significativa. Los planes de Nvidia requieren inversiones masivas en generación de energía e infraestructura de la red. Huang los ha descrito como "inversiones basadas en el mercado en infraestructura energética", distinguiéndolos de proyectos subsidiados por el gobierno.
