Jensen Huang tiene un mensaje para Michael Burry: las GPU se están alquilando muy bien, gracias.
El CEO de Nvidia señaló que las tarifas de alquiler de las GPU H100 aumentaron un 22% mensual hasta alcanzar $3.28 por hora al 8 de septiembre, argumentando públicamente que los chips de su empresa son activos productivos y duraderos, y no la casa de cartas especulativa que Burry ha descrito.
El caso bajista: $105 mil millones en crédito y una alarma de sonido familiar
Burry, quien dirige Scion Asset Management, ha estado levantando banderas rojas sobre Nvidia desde al menos finales de 2025. Su argumento central gira en torno a lo que llama “financiamiento circular”, una afirmación de que Nvidia está ayudando esencialmente a financiar a los mismos clientes que compran sus chips.
El objetivo específico de su crítica: el respaldo crediticio de Nvidia vinculado a un proyecto de centro de datos de OpenAI en Ohio. Según el informe 10-Q del segundo trimestre de Nvidia, esa garantía crediticia tiene un límite de $105 mil millones, respaldando una instalación con una carga de TI de 4,25 gigavatios.
Burry ha mantenido posiciones cortas en las acciones de Nvidia, apostando que el gasto en infraestructura de IA está adelantado respecto a los retornos reales, y que Nvidia se encuentra en el centro de ese desequilibrio.
La réplica de Huang: los chips hablan por sí solos
Huang ha presentado las GPU de la empresa como “fungibles, duraderas y altamente rentables”, tratándolas menos como equipo tecnológico que se deprecia y más como activos de capital productivos que generan ingresos continuos para sus propietarios.
La directora financiera de Nvidia, Colette Kress, ha argumentado que los acuerdos de crédito de la empresa están diseñados para asegurar la infraestructura necesaria, no para inflar artificialmente las ventas de chips.
En cuanto a la pregunta sobre la depreciación, Nvidia ha señalado los patrones reales de utilización de las GPU. La empresa afirma que sus chips generalmente permanecen en servicio productivo durante cuatro a seis años, lo que los convierte en activos de vida útil más larga de lo que suponen los críticos.
Por qué este debate importa más allá del precio de las acciones de Nvidia
La cifra de apoyo crediticio de 105.000 millones de dólares es realmente enorme. Incluso si el acuerdo se estructura como financiación de proyecto estándar, la concentración del riesgo es notable. Si el gasto en IA se ralentizara significativamente, Nvidia enfrentaría exposición tanto en el lado de los ingresos, mediante órdenes reducidas de chips, como en el lado crediticio, mediante garantías sobre proyectos que podrían tener dificultades para generar retornos suficientes.
Para los inversores que siguen el ciclo de infraestructura de IA, la métrica clave a vigilar es exactamente lo que Huang destacó: la utilización de GPU y la economía de alquiler. Si las tasas de alquiler continúan aumentando, se valida la tesis de que la demanda es real y sostenible. Si las tasas se estabilizan o disminuyen, las advertencias de Burry sobre capacidad excesiva comienzan a tener más peso.
