La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum dijo el 24 de agosto que cree que un acuerdo comercial con el presidente estadounidense Donald Trump está al alcance, adoptando un tono notablemente optimista en un momento en que las relaciones comerciales norteamericanas parecen cada vez más fracturadas.
El optimismo llega contra un telón de fondo bastante dramático. Las negociaciones comerciales entre EE.UU. y Canadá recientemente colapsaron, lo que llevó a Trump a anunciar aranceles del 50% sobre los productos canadienses que entrarán en vigor el 1 de enero de 2027. Canadá, por su parte, ha señalado medidas retaliatorias que comenzarán el 8 de septiembre de 2026.
Ebrard toma la delantera en Washington
El ministro de Economía, Marcelo Ebrard, se encuentra actualmente en Washington, continuando discusiones bilaterales tras el colapso de las conversaciones entre EE.UU. y Canadá. Su presencia en la capital es el último capítulo en negociaciones que se han extendido por más de un año, centradas en reducir los aranceles estadounidenses impuestos a las exportaciones mexicanas, mientras se abordan las preocupaciones estadounidenses sobre temas como el tráfico de fentanilo.
Trump mismo ha descrito sus comunicaciones con Sheinbaum como productivas, habiendo mantenido múltiples llamadas con el presidente mexicano desde su regreso al cargo.
El marco del T-MEC cuelga en el equilibrio
Debajo de estas conversaciones bilaterales se encuentra el Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá, el pacto comercial que reemplazó al TLCAN durante el primer mandato de Trump. El USMCA requiere revisiones anuales hasta una posible expiración en 2036, y su sexta revisión aniversario se realizó el 1 de julio de 2026.
El problema del fentanilo añade otra capa. EE. UU. ha vinculado concesiones comerciales con la disposición de México para abordar el tráfico de drogas, especialmente el flujo de opioides sintéticos a través de la frontera sur. México ha estado abordando estas preocupaciones como parte del paquete de negociación más amplio, tratando esencialmente el comercio y la seguridad como dos aspectos de la misma conversación.
Qué significaría un acuerdo para los mercados
La fabricación automotriz se encuentra en el centro de la ecuación. La industria automotriz de América del Norte ha desarrollado durante décadas redes de producción transfronterizas profundamente integradas. El aumento de aranceles interrumpe estas redes, elevando los costos para los fabricantes y, en última instancia, para los consumidores.
El peso mexicano y los mercados de acciones también sentirían los efectos. La incertidumbre comercial tiende a presionar la moneda, mientras que un camino claro hacia la reducción de aranceles podría proporcionar un impulso. Los inversores en deuda soberana y bonos corporativos mexicanos están igualmente atentos a estos desarrollos.
