El capital se mueve globalmente, pero los sistemas bancarios aún operan dentro de horarios limitados.
Esa restricción está empujando cada vez más a las instituciones a explorar redes de stablecoins para una liquidación más rápida y la gestión de liquidez.
En este contexto, Mastercard amplió el soporte para stablecoins reguladas como USD Coin [USDC], PayPal USD [PYUSD], Global Dollar [USDG], USDP, Ripple USD [RLUSD] y SoFiUSD en múltiples redes de cadena de bloques.
El enfoque no está en los pagos al consumidor, sino en mejorar los flujos de liquidación. Esa distinción es importante porque la capitalización de mercado de las stablecoin ha alcanzado aproximadamente $319.5 mil millones.
La pregunta clave es si esas eficiencias pueden impulsar una adopción institucional más amplia.
¿Pueden las stablecoins resolver el problema de liquidación?
La actividad de las stablecoins está trasladándose cada vez más allá del comercio hacia los pagos.
Mientras que los volúmenes de transferencias alcanzaron aproximadamente $33 billones en 2025, una parte creciente ahora proviene de liquidaciones transfronterizas y transacciones empresariales en lugar de actividad de exchange.

El volumen anualizado relacionado con pagos solo se estima en cerca de $390 mil millones, según un informe de McKinsey, lo que sugiere que la adopción se está extendiendo gradualmente hacia casos de uso económicos reales.
Ese cambio aborda una ineficiencia de larga data. Los asentamientos transfronterizos tradicionales suelen tardar de dos a cinco días y siguen limitados por los horarios bancarios.
Las vías de stablecoin operan continuamente, permitiendo que los fondos se muevan en minutos, independientemente de fines de semana o feriados.
La tecnología ya demuestra mejoras medibles en eficiencia. La pregunta sigue siendo si las instituciones migran suficiente volumen a estas redes para que esos beneficios remodelen materialmente el comportamiento de liquidación.
¿Por qué la adopción aún se retrasa
Las stablecoins han pasado años ofreciendo transacciones más rápidas que las instituciones tradicionales. Sin embargo, la velocidad sola no se ha traducido en una adopción generalizada.
A medida que más instituciones exploran estas redes, el desafío se desplaza cada vez más de la tecnología a la ejecución.

La fricción se vuelve más clara a gran escala. Una transacción de stablecoin puede liquidarse en minutos, pero las reglas que rigen esa transacción a menudo varían según la jurisdicción. Lo que funciona en un mercado puede requerir un proceso de cumplimiento diferente en otro.
Más allá de la regulación, las instituciones también deben conectar las vías de la cadena de bloques con sistemas de tesorería, informes y liquidación que se construyeron mucho antes de que surgieran los Activos digitales.
Todo esto junto, el debate ya no gira sobre si las stablecoins funcionan. En su lugar, la atención se está volcando hacia si las instituciones pueden integrarlas en los flujos de trabajo financieros existentes sin crear nuevas capas de complejidad.
Resumen final
- La expansión de la liquidación en stablecoin de Mastercard valida el interés institucional, pero la adopción aún depende de la migración real de transacciones.
- El crecimiento de las stablecoins ahora depende menos de la tecnología y más de la alineación regulatoria y el volumen de transacciones en el mundo real.



