Lululemon informó que sus resultados del último trimestre estuvieron por debajo de las expectativas del mercado y volvió a reducir su perspectiva anual antes del nombramiento de su nuevo CEO, lo que generó una mayor cautela en el mercado respecto al futuro crecimiento de la empresa de ropa deportiva. Tras el anuncio de los resultados, las acciones de la compañía cayeron aproximadamente un 20%.
Los ingresos del segundo trimestre de la empresa fueron de 2,420 millones de dólares, una disminución del 4% interanual y por debajo de la expectativa de los analistas de aproximadamente 2,460 millones de dólares. La región de América, su mayor mercado, continuó debilitándose, con una caída del 8% interanual en ingresos, lo que indica que la demanda central en este mercado sigue bajo presión.
Las ventas del producto principal han disminuido notablemente
Lo que más llama la atención es el cambio en la estructura del producto. Según datos citados por Reuters, las ventas de los leggins icónicos de Lululemon disminuyeron aproximadamente un 20%. Esta categoría, que antes era un pilar fundamental del crecimiento de la empresa, ahora muestra debilidad, lo que implica que la atracción de la marca en sus productos principales está siendo puesta a prueba.
Este cambio contrasta marcadamente con hace dos años. En el año fiscal 2024, los ingresos anuales de Lululemon siguieron creciendo un 10% hasta alcanzar 10.600 millones de dólares, momento en el que la administración informaba crecimiento en múltiples regiones y categorías. Hoy en día, tanto los productos principales como los mercados clave experimentan una desaceleración simultánea, y las expectativas del mercado sobre la velocidad de su recuperación también se han reducido.
Las expectativas de ingresos anuales siguen bajando
Lululemon actualmente espera que los ingresos del año fiscal 2026 disminuyan entre un 5% y un 7%, lo que equivale a ventas de aproximadamente 10,350 a 10,500 millones de dólares. La nueva orientación indica que la empresa ha adoptado una postura más conservadora en su evaluación de las operaciones para los próximos trimestres.
Mientras la empresa enfrenta presión sobre sus ingresos, sigue avanzando en la expansión física, con un aumento del 11% aproximadamente en el área de tiendas respecto al año anterior. Esto intensifica directamente la presión operativa: cuando el mercado principal se contrae, la estructura de costes diseñada para el crecimiento puede erosionar más rápidamente el rendimiento de las ganancias.
El nuevo CEO enfrenta la tarea de reparar
En medio de este desempeño débil, Heidi O’Neill, exejecutiva de Nike, asumirá el cargo de CEO el 8 de septiembre. Su experiencia previa se centra principalmente en gestión de marca, operaciones de productos y estrategias para el consumidor, áreas que el mercado considera las más urgentes por corregir en Lululemon actualmente.
Para la nueva dirección, el desafío ya no es solo una caída en los resultados de un solo trimestre, sino cómo recuperar el atractivo de los productos clave y volver a encontrar un equilibrio entre el ritmo de expansión y la realidad de la demanda. Si las ventas de las categorías principales siguen siendo débiles, la presión de los costos fijos generada por la expansión de tiendas podría agravar aún más las dificultades operativas.
