Quince años después de que el desastre de Fukushima convirtiera a Japón en un ejemplo cautelar para la energía nuclear, Tokio está dando un giro brusco. El Ministerio de Economía, Comercio e Industria (METI) presentó un proyecto de política el 5 de junio que propone reemplazar entre 11 y 14 reactores nucleares envejecidos para la década de 2050, una medida diseñada para satisfacer la creciente demanda de electricidad proveniente de centros de datos de IA y fábricas de semiconductores.
Esta es la primera vez desde el colapso de 2011 que Japón ha establecido números explícitos para la sustitución de reactores.
Lo que realmente dice la propuesta
El borrador del METI establece una cronología por fases. A corto plazo, Japón busca reemplazar de 2 a 5 reactores para la década de 2040, añadiendo aproximadamente 2 a 5,5 gigavatios (GW) de capacidad. El impulso mayor llega en la década siguiente, con 11 a 14 reactores programados para la década de 2050, lo que equivale a 12,7 a 16 GW de nueva capacidad.
Si se materializan por completo, las reconstrucciones de los reactores podrían proporcionar un total de aproximadamente 16 GW. Japón tiene actualmente una capacidad nuclear total de aproximadamente 33 GW distribuida en 15 reactores en operación, tras la reanudación de la unidad 6 de Kashiwazaki-Kariwa a principios de 2026.
El objetivo general es mantener la contribución de la energía nuclear en aproximadamente el 20% de la mezcla eléctrica de Japón para 2040. Los hidrocarburos importados representan actualmente entre el 60% y el 70% de la generación de energía del país.
La aprobación del gabinete para la política se espera durante el verano de 2026.
¿Por qué ahora: IA, chips y seguridad energética
La demanda de electricidad en Japón está aumentando, impulsada por tres sectores voraces: infraestructura de inteligencia artificial, centros de datos y fabricación de semiconductores.
La posición de Japón también está moldeada por la geografía y la geopolítica. Como nación insular con prácticamente ninguna reserva doméstica de combustibles fósiles, importar entre el 60% y el 70% del combustible para la generación de electricidad representa una vulnerabilidad directa.
El desastre de Fukushima llevó a un cierre casi total de la flota de reactores de Japón. En los años posteriores, el país ha estado reanudando los reactores y extendiendo sus vidas útiles operativas. Esta propuesta representa el siguiente paso lógico: no solo reanudar plantas antiguas, sino construir realmente reemplazos para aquellas que han agotado su vida útil.
Qué significa esto para los inversores en energía
Construir o reemplazar 14 reactores es una empresa que abarca varias décadas y afecta todo, desde las cadenas de suministro de uranio hasta empresas de construcción especializadas y proveedores de tecnología de reactores.
El mercado del uranio merece ser observado de cerca. Japón ya opera 15 reactores. Añadir hasta 14 más, incluso en reemplazo, aumentaría sustancialmente las necesidades de adquisición de uranio del país con el tiempo.
El lado de riesgo de la ecuación no ha desaparecido. El desastre de Fukushima desplazó a más de 150,000 personas. Cualquier evento sísmico o incidente de seguridad durante el período de construcción podría desviar todo el programa.
La aprobación del gabinete este verano sería solo el punto de partida para un proceso que incluye revisiones ambientales, aprobaciones de gobiernos locales y plazos de construcción que comúnmente se extienden más allá de las estimaciones iniciales.
