Japón y Estados Unidos están intensificando su coordinación para abordar el descenso incesante del yen. El ministro de Finanzas Satsuki Katayama y el diplomático monetario principal Atsushi Mimura han enfatizado la importancia de trabajar en estrecha colaboración con el Departamento del Tesoro de EE. UU. sobre asuntos de tipos de cambio, tras un período de verificaciones agresivas de tasas por parte de la Reserva Federal de Nueva York que brevemente revivió al yen.
La moneda se recuperó más del 3% desde sus mínimos a finales de enero de 2026, lo que llevó al USD/JPY a bajar hasta aproximadamente 154. Los comentarios del primer ministro Sanae Takaichi destinados a contrarrestar los movimientos especulativos en el yen contribuyeron a esta recuperación.
Una intervención récord
El marco de coordinación se basa en un memorando formal de coordinación de divisas firmado en septiembre de 2025, que establece un plan de acción conjunto para hacer frente a fluctuaciones extremas de las divisas.
Entre el 28 de abril y el 27 de mayo de 2026, Japón implementó una asombrosa cantidad de 11,73 billones de yenes, aproximadamente 72,4 mil millones de dólares, en intervención directa en divisas mientras el USD/JPY superaba 160. Es una cifra récord.
El secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, se reunió con altos funcionarios japoneses en mayo de 2026 para discutir la política monetaria.
La brecha de tasas que nadie puede cerrar
El Banco de Japón ha elevado su tasa de política al 0,75%, el nivel más alto desde los años 90. Pero la Reserva Federal se mantiene en 3,50-3,75%, lo que significa que el diferencial entre las tasas de EE. UU. y Japón sigue siendo enorme.
Para los operadores de carry, las matemáticas son sencillas: tomar prestado en yenes a tasas mínimas, invertir el dinero en activos denominados en dólares que generan significativamente más rendimiento, y quedarse con la diferencia. Esta dinámica ha sido el factor más importante que ha impulsado la debilidad del yen.
Ingresa Bitcoin: la estrategia de cobertura corporativa
Metaplanet, una empresa japonesa cotizada en bolsa, ha comenzado a incorporar bitcoin en sus reservas corporativas como un almacén de valor no soberano. La lógica es sencilla: si el yen sigue depreciándose, mantener reservas en efectivo denominadas en yen es una proposición perdedora.
Esta tendencia más amplia de las corporaciones japonesas que diversifican sus activos de tesorería alejándose de las tenencias denominadas en yenes refleja un reconocimiento creciente de la devaluación persistente de la moneda. Para los inversores en criptomonedas, el par USD/JPY se ha convertido en un indicador líder poco probable, ya que la debilidad prolongada del yén ha estado históricamente correlacionada con un mayor interés institucional japonés en activos alternativos, incluidas las monedas digitales.

