La bolsa de valores más grande de la India acaba de registrar su peor mes en operaciones de derivados en más de un año. La National Stock Exchange vio caer su volumen nominal diario promedio de derivados un 23% hasta ₹214 billones (aproximadamente $2,2 billones) en julio de 2026, alcanzando el nivel más bajo en 17 meses desde febrero de 2025.
Lo que en realidad hacen las nuevas reglas
Las regulaciones del RBI apuntan a dos mecanismos específicos que mantenían en funcionamiento la máquina de derivados de la India. En primer lugar, ahora se prohíbe a los bancos proporcionar financiamiento para operaciones propias. En segundo lugar, los brókers deben ahora mantener un colateral del 100% contra cualquier financiamiento que reciban.
Las reglas comenzaron a implementarse gradualmente en abril, brindando a los participantes del mercado algunos meses para adaptarse. Pero julio marcó el primer mes completo bajo el marco regulatorio completo. En general, el volumen de derivados de la NSE disminuyó un 2% mensual, pasando de ₹43,4 lakh crore en junio a ₹42,7 lakh crore en julio. Ese número general parece modesto, pero la caída promedio diaria del 23% revela lo drásticamente que se han reducido las sesiones de trading individuales.
BSE recupera lo que NSE está perdiendo
Mientras la NSE observaba cómo sus volúmenes se desplomaban, la Bolsa de Valores de Bombay registró un aumento del 8,4% en el volumen de derivados durante julio en comparación con junio. Esa divergencia sugiere que la actividad de negociación no está simplemente desapareciendo, sino migrando.
Las empresas más pequeñas enfrentan una amenaza existencial
El requisito de garantía del 100% no afecta por igual a todos los participantes del mercado. Las corredurías grandes y bien capitalizadas pueden absorber la carga adicional de margen, pero las firmas de trading más pequeñas enfrentan una situación diferente. Los analistas advirtieron en febrero de 2026 que estos cambios regulatorios podrían reducir a la mitad los márgenes de beneficio de las firmas de trading y disminuir los volúmenes totales de derivados en un 20%. Esa estimación de una caída del 20% en el volumen parece premonitoria dadas las cifras de julio.
La preocupación es que las empresas más pequeñas enfrentan una elección binaria: salir del mercado o trasladar sus operaciones al extranjero. Las empresas que abandonan el mercado concentran el poder en unos pocos actores más grandes. Las empresas que se mudan al extranjero sacan del país la actividad comercial, los ingresos fiscales y los empleos.
