La economía de El Salvador está logrando algo que parecería poco creíble hace unos años: impresionar al FMI. El prestamista internacional anunció un acuerdo a nivel de personal el 3 de septiembre sobre las revisiones combinadas segunda y tercera del programa de Facilidad Ampliada de 40 meses del país, un acuerdo que se espera que libere aproximadamente $140 millones pendientes de aprobación de la Junta.
La verdadera noticia, sin embargo, es el número de crecimiento. El FMI proyecta un crecimiento del PIB real del 4,5% para El Salvador en 2026, construyendo sobre un desempeño del 3,9% en 2025 que ya superó las previsiones anteriores.
¿Qué está impulsando el giro?
El consumo privado y la inversión lideran el impulso, respaldados por flujos fuertes de remesas y un sector turístico que continúa ganando impulso.
Las mejoras en seguridad también han desempeñado un papel medible. Los inversores extranjeros están más dispuestos a desplegar capital cuando el entorno operativo es estable, y la campaña del país contra la violencia de las pandillas ha cambiado tangiblemente el cálculo de riesgos para las empresas que consideran a El Salvador como destino.
La actividad de construcción ha aumentado junto con el turismo. El Banco Central de Reserva elevó su rango de pronóstico de crecimiento para 2026 al 4,5 % al 5 %, desde una proyección anterior del 3 % al 3,5 %, citando una actividad económica robusta en la primera mitad de 2026.
La pregunta sobre el bitcoin, reformulada
El gobierno ha transferido el control operativo de su monedero electrónico, el monedero Chivo, a un operador privado. No se han utilizado fondos públicos en la acumulación de bitcoin bajo el marco actual.
Eso representa un cambio significativo respecto al enfoque anterior, en el que el gobierno compraba activamente bitcoin con recursos estatales y promovía su adopción mediante bonos de registro financiados con fondos públicos. El bitcoin sigue siendo moneda de curso legal, pero el riesgo financiero ha sido aislado de manera que se alinea con la prudencia fiscal que el FMI exige a los países endeudados.
Qué significa esto a partir de ahora
El desembolso de 140 millones de dólares, si es aprobado por la Junta del FMI, proporciona tanto apoyo fiscal directo como una señal indirecta a los mercados internacionales. El cumplimiento del programa del FMI es esencialmente un sello de aprobación que otros acreedores e inversores utilizan como abreviatura para la evaluación del riesgo país.
La capacidad de El Salvador de superar múltiples revisiones de programa simultáneamente sugiere que la agenda de reformas va por buen camino. El programa ha mostrado resultados positivos en la eficiencia del servicio público y la reducción de la pobreza.

