El Fondo Monetario Internacional ha verificado oficialmente que cada bitcoin comprado por El Salvador desde el 27 de junio de 2025 fue financiado íntegramente mediante donaciones privadas, sin utilizar recursos públicos para la acumulación de criptomonedas. La confirmación se emitió el 3 de septiembre como parte de un acuerdo a nivel de personal que cubre las revisiones combinadas segunda y tercera del Instrumento Ampliado de Crédito del país.
Lo que el FMI verificó realmente
El acuerdo de nivel de personal cubre el acuerdo de El Salvador con el Fondo, que implica un acceso total a financiamiento de aproximadamente $1.4 mil millones. La finalización de esta revisión podría liberar otros $140 millones, sujeto a la aprobación de la Junta Ejecutiva del FMI.
El hallazgo principal es sencillo: desde la fecha límite del 27 de junio de 2025, el gobierno salvadoreño no ha dirigido dinero de los contribuyentes hacia la compra de bitcoin. Cada adquisición durante ese período se remonta a donaciones privadas.
Bajo los términos del acuerdo de la EFF, no se espera ninguna acumulación adicional de bitcoin más allá de la ya documentada a través de canales de donación privada.
El balance de bitcoin
A principios de septiembre de 2026, el bitcoin poseído públicamente por El Salvador asciende a aproximadamente 7.764 BTC, con un valor de alrededor de $628 millones. Esto implica un valor promedio de aproximadamente $80.900 por moneda, reflejando una combinación de compras anteriores a precios más bajos y sustanciales ganancias no realizadas acumuladas durante el repunte del bitcoin en los últimos dos años.
La adquisición reportada por el gobierno de más de 1,000 BTC en noviembre de 2025 había atraído una atención particular, generando preguntas sobre si los fondos públicos se estaban canalizando silenciosamente hacia compras de criptoactivos a pesar del acuerdo con el FMI. La última verificación aborda directamente esa preocupación, atribuyendo la adquisición al canal de donaciones privadas en lugar de al tesoro nacional.
La billetera electrónica Chivo, que originalmente era la herramienta estrella del gobierno para distribuir bitcoin a los ciudadanos, también ha sufrido un cambio estructural. La propiedad mayoritaria y el control operativo han sido transferidos a un operador privado, con el gobierno conservando solo una participación minoritaria.
Por qué esta verificación importa más allá de El Salvador
El Salvador convirtió el bitcoin en moneda de curso legal en 2021 y en febrero de 2025 entró en un acuerdo de 40 meses con el FMI por aproximadamente $1.4 mil millones, que incluía estipulaciones estrictas sobre la gestión de cualquier bitcoin del sector público para mantener la estabilidad fiscal. Lo que está surgiendo es un precedente documentado: un gobierno puede mantener bitcoin en su balance general mientras accede a préstamos del FMI, siempre que demuestre que la acumulación de criptoactivos no está agotando las arcas públicas.
La tranche de 140 millones de dólares que espera la aprobación de la Junta Ejecutiva servirá como la próxima prueba concreta de si el FMI está satisfecho no solo con la verificación de la financiación en bitcoin, sino también con la trayectoria fiscal general de El Salvador bajo el programa.

