Una organización alemana de derechos digitales acaba de convertir la lucha sobre la privacidad de la IA portátil en un asunto penal. HateAid, una de las ONG más prominentes de Europa contra la violencia digital, presentó una denuncia penal dirigida a ejecutivos de Meta Platforms Technologies Ireland Limited, así como a las marcas de gafas Ray-Ban y Oakley del grupo Luxottica, y varios mayoristas alemanes importantes, incluidos Fielmann y MediaMarkt.
La denuncia, presentada el 12 de agosto a la Zentralstelle zur Bekämpfung der Internetkriminalität (ZIT), una unidad especializada en ciberdelincuencia de la fiscalía de Fráncfort, se centra en un producto aparentemente sencillo: las gafas inteligentes Ray-Ban Meta. Específicamente, el modelo Wayfarer Gen 2.
La acusación principal: gafas que espián
El argumento de HateAid es sencillo. Las gafas inteligentes Ray-Ban Meta pueden grabar video y audio de las personas cercanas, y pueden hacerlo sin que esas personas tengan ninguna forma real de saberlo. Eso, afirma la organización, viola la Ley Alemana de Telecomunicaciones, Servicios Digitales y Protección de Datos (TDDDG), la ley federal que regula la privacidad en telecomunicaciones y la protección de datos de servicios digitales.
Las disposiciones específicas citadas son las secciones 8 y 27 del TDDDG. Las violaciones pueden conllevar multas, confiscación de ganancias y hasta dos años de prisión para los ejecutivos responsables.
La organización está impulsando dos resultados concretos. Primero, una prohibición total de la venta de las gafas en Alemania. Segundo, la implementación de funciones obligatorias de “Seguridad por Diseño”, especialmente indicadores de cámara visibles y a prueba de manipulaciones que hagan evidente para los espectadores cuando esté activa la grabación.
Las gafas de Meta sí tienen un pequeño indicador LED que se enciende durante la grabación, pero los críticos han argumentado durante mucho tiempo que es demasiado sutil para notarse en condiciones del mundo real, especialmente al aire libre o en entornos concurridos.
¿Por qué Alemania y por qué ahora?
Se ha informado que las gafas inteligentes Ray-Ban Meta han sido usadas por aproximadamente 41 millones de alemanes, lo que las convierte en una vista común en entornos sociales cotidianos. Esa ubiquidad es precisamente lo que preocupa a HateAid. Cuando un dispositivo de grabación se vuelve indistinguible de gafas normales y decenas de millones de personas las llevan puestas, el concepto de anonimato público comienza a desvanecerse.
HateAid ha construido su reputación abogando por las víctimas de acoso en línea, doxxing y abuso basado en imágenes. La organización sin fines de lucro, con sede en Berlín y fundada en 2018, presenta los anteojos que pueden captar discretamente a cualquier persona en un café, en un tren o en una protesta no solo como un riesgo para la privacidad en abstracto, sino como una herramienta que puede ser utilizada como arma.
Los minoristas en la mira
Un aspecto notable de la denuncia es que no se detiene en Meta. Al nombrar minoristas como Fielmann, una de las cadenas ópticas más grandes de Alemania, y MediaMarkt, el mayor minorista de electrónica de consumo de Europa, HateAid está ampliando la responsabilidad a lo largo de la cadena de distribución.
La lógica legal aquí es relevante. Si vender un dispositivo que permite la vigilancia encubierta viola la ley alemana, entonces cada empresa de la cadena de suministro, desde el fabricante hasta el estante, potencialmente comparte responsabilidad.
Qué significa esto para la inteligencia artificial portátil en Europa
La queja sigue una serie de preocupaciones a nivel europeo sobre la tecnología portátil, incluyendo informes de investigación de Suecia sobre las implicaciones de privacidad de las anotaciones de datos realizadas por revisores humanos, y demandas colectivas en curso en Estados Unidos relacionadas con violaciones de privacidad. El caso de Alemania aborda principalmente preocupaciones sobre leyes de venta, más que problemas más amplios de manejo de datos.
Meta no ha respondido públicamente a la queja.
