Francia acaba de emitir un cheque muy grande para el futuro. El presidente Emmanuel Macron anunció 1.500 millones de euros en nueva financiación pública destinada a la computación cuántica y la microelectrónica, una medida que planta la bandera de Francia firmemente en lo que se está convirtiendo en una de las carreras tecnológicas más costosas del planeta.
El desglose: mil millones de euros van a tecnologías cuánticas, y los 550 millones restantes se destinarán al sector de los microchips. Macron hizo el anuncio en el centro de supercomputación CEA de Bruyères-le-Châtel, y no dudó en expresar la ambición detrás de esta iniciativa.
Tenemos los medios para ser los ganadores de esta carrera.
La carrera de armas cuántica se está volviendo costosa
El momento del anuncio de Francia es imposible de ignorar, ya que se produce justo después de que el gobierno de Estados Unidos revelara planes de invertir $2 mil millones en participaciones de capital en nueve empresas de computación cuántica.
Las ambiciones cuánticas de Francia no comenzaron esta semana. El país lanzó su Estrategia Nacional Cuántica en enero de 2021, y aproximadamente 2,3 mil millones de euros se han comprometido a la investigación cuántica desde ese lanzamiento inicial. Los 1,5 mil millones de euros adicionales representan una significativa escalada de ese compromiso existente, no un cambio de dirección.
La financiación se enmarca dentro de la iniciativa más amplia Francia 2030 y se destinará a la investigación, la infraestructura y la comercialización de tecnologías cuánticas. Un programa particularmente destacado es PROQCIMA, gestionado por el Ministerio Francés de las Fuerzas Armadas, que tiene como objetivo desarrollar prototipos cuánticos para 2032.
¿Quién se beneficia del financiamiento?
Entre las empresas preparadas para captar parte de esta inversión se encuentra Alice & Bob, una startup francesa de computación cuántica que ha estado desarrollando hardware cuántico resistente a errores. La empresa recientemente obtuvo una inversión de NVentures, la división de capital de riesgo de Nvidia, enfocada en apuestas en tecnologías emergentes.
Qué significa esto para los inversores
La computación cuántica sigue siendo en gran medida una industria sin ingresos para la mayoría de las empresas dedicadas exclusivamente a este campo. La tecnología funciona en laboratorios y cada vez más en aplicaciones comerciales limitadas, pero la brecha entre “prototipo prometedor” y “negocio transformador” sigue siendo amplia.
Para inversores relacionados con criptomonedas específicamente, la computación cuántica conlleva tanto promesa como amenaza. Por un lado, la optimización cuántica podría revolucionar todo, desde protocolos DeFi hasta la logística de la cadena de suministro que funciona sobre infraestructura de cadena de bloques. Por otro lado, computadoras cuánticas suficientemente potentes podrían teóricamente romper los fundamentos criptográficos que protegen la mayoría de las redes de cadena de bloques hoy en día.
Francia establece una meta de 2032 para prototipos cuánticos de grado militar a través de PROQCIMA, lo que sugiere que el plazo podría ser más corto de lo que suponen los escépticos. Los proyectos de cadena de bloques que invierten en criptografía post-cuántica ahora podrían encontrarse bien posicionados cuando el panorama competitivo cambie.
