Las paredes se cierran alrededor de Gianni Infantino. El presidente de la FIFA pasó años consolidando el poder sobre el organismo rector del fútbol mundial, pero su último movimiento, la venta de stakes en una nueva empresa privada vinculada a los derechos comerciales de la Copa Mundial, ha desencadenado una rebelión que ahora incluye a personas dentro de su propia organización.
Carlos Cordeiro, asesor principal de la FIFA, dimitió de su posición el 31 de julio de 2026, tras cinco años en el cargo. Su razón fue clara: la venta propuesta de stake sería perjudicial para las Asociaciones Miembro de la FIFA y el futuro a largo plazo del deporte.
Burnham enciende la cerilla, Cordeiro vierte la gasolina
La renuncia de Cordeiro no ocurrió en el vacío. Se produjo al final de unos días difíciles que comenzaron con Andy Burnham, el primer ministro del Reino Unido, cuestionando públicamente la idoneidad de Infantino para liderar la FIFA.
Entre el 28 de julio y el 31 de julio, Burnham realizó una serie de críticas contundentes que dejaron poco espacio para una interpretación diplomática. Llamó a Infantino “el hombre equivocado para liderar la organización” y calificó la propuesta de inversión privada como “escandalosa”.
El fútbol no pertenece a los inversores. La Copa del Mundo nunca fue de nadie para venderla.
El Reino Unido es coanfitrión de la Copa Mundial 2030, lo que convierte a Burnham en un actor clave en este conflicto. La intervención de Burnham enmarca el asunto en términos culturales, no solo financieros, argumentando que la Copa Mundial tiene una importancia que trasciende los estados financieros y los rendimientos para los inversores.
Lo que realmente quiere hacer Infantino
La propuesta en el centro de esta tormenta implica crear una nueva empresa privada que administraría los derechos comerciales de las competiciones de la FIFA, incluido el Mundial. Se informa que la estructura permitiría a inversores privados comprar stakes en esta nueva empresa. Infantino podría liderar eventualmente esta entidad después de que termine su actual plazo en la FIFA en 2031.
La UEFA ya ha intervenido, señalando que estos planes cruzaron una línea crítica para las instituciones que rigen el fútbol.
La coalición de resistencia
Lo que hace diferente este momento de las controversias anteriores de Infantino es la amplitud de la oposición. La resistencia ahora abarca múltiples niveles de la jerarquía institucional del fútbol: Burnham como jefe de gobierno, la UEFA como confederación continental y Cordeiro como un interno que optó por alejarse en lugar de prestar su nombre al proyecto.
