El presidente de la Reserva Federal de Richmond, Thomas Barkin, está señalando una división en la economía estadounidense que no recibe suficiente atención: las empresas que venden a otras empresas aún pueden aumentar precios con relativa facilidad, mientras que aquellas que venden directamente a los consumidores se encuentran con un muro.
Dos economías, dos realidades de precios
Barkin, quien ha liderado el Fed de Richmond desde 2018, señaló una clara divergencia entre el poder de fijación de precios en mercados B2B y B2C. En los mercados B2B, las empresas encuentran un entorno favorable para implementar ajustes de precios. En los mercados B2C, no tanto.
La razón es sencilla. Los consumidores que han soportado años de inflación elevada están resistiendo nuevos aumentos de precios. Ese agotamiento se traduce en restricciones reales para minoristas y marcas orientadas al consumidor que intentan proteger sus márgenes.
Las observaciones de Barkin provienen de su participación regular con líderes empresariales en todo el distrito de la Reserva Federal de Richmond, que abarca Virginia, Maryland, las Carolinas, la mayor parte de Virginia Occidental y el Distrito de Columbia.
Por qué la división importa para la inflación y la Reserva Federal
Los comentarios de Barkin sugieren que la Reserva Federal está siguiendo de cerca esta dinámica. Las empresas de servicios que atienden a hogares de mayores ingresos podrían tener más margen para absorber aumentos de costos, añadiendo otra capa al panorama. Los consumidores más ricos son menos sensibles a los precios, lo que significa que ciertos segmentos del mercado B2C aún podrían tolerar aumentos incrementales, mientras que los minoristas de mercado masivo no pueden.
Las presiones externas mantienen la olla hirviendo
Los choques de oferta y los aranceles continúan ejerciendo presión al alza sobre los costos de insumos, brindando a los vendedores B2B una justificación adicional para aumentar los precios.
Los sectores más expuestos a esta dinámica incluyen industria, servicios empresariales y software empresarial, donde el poder de fijación de precios ha sido históricamente más duradero. Por otro lado, el consumo discrecional y el retail enfrentan la presión más intensa, atrapados entre el aumento de los costos de insumos y clientes que han trazado una línea.
