Trece proveedores europeos de nube y organizaciones aliadas han respaldado el impulso de la Comisión Europea por la soberanía tecnológica, firmando una carta abierta que pide al continente construir, comprar y proteger su propia infraestructura digital.
Los gigantes norteamericanos de la nube, específicamente Amazon, Microsoft y Google, controlan aproximadamente el 65-70% del mercado nuboso de la UE.
Lo que realmente dice la carta
Los signatarios, que incluyen a OVHcloud, Nextcloud, varias ONG y miembros del Parlamento Europeo, se unen en torno a un mantra claro: “Construir europeo, comprar europeo, proteger europeo”. La frase se dirige directamente a cómo los gobiernos de la UE gestionan las licitaciones públicas para servicios en la nube.
Cuando una agencia gubernamental europea necesita infraestructura en la nube, estos grupos quieren que los proveedores europeos tengan prioridad, especialmente para cargas de trabajo sensibles como datos de defensa, salud y administración pública.
La carta define la soberanía tecnológica como la capacidad de Europa para diseñar, seleccionar, implementar y regular independientemente los sistemas digitales que sustentan su sociedad y economía.
La ley CLOUD de EE. UU. otorga a las autoridades estadounidenses la capacidad de obligar a las empresas tecnológicas con sede en EE. UU. a entregar datos almacenados en el extranjero. Para los responsables políticos europeos que ya deben gestionar el cumplimiento del GDPR, la tensión entre estos dos marcos legales ha sido un problema latente durante años.
Las discusiones que comenzaron en mayo de 2026 sobre la restricción de servicios en la nube estadounidenses para datos gubernamentales sensibles parecen haber acelerado la creación de esta carta abierta. Se esperaban anuncios de política de la Comisión alrededor del 3-4 de junio de 2026, lo que podría añadir reglas concretas de adquisición y mecanismos de financiamiento.
El problema de la soberanía nube de Europa, por números
La iniciativa Gaia-X, operativa desde aproximadamente 2019-2020, fue diseñada para crear un ecosistema europeo de nube federado que permitiera a proveedores europeos más pequeños interoperar y competir con los hiperscalers. Gaia-X sigue activa, pero no ha afectado la estadística de cuota de mercado.
OVHcloud, el proveedor francés y uno de los signatarios de la carta, es probablemente la alternativa nativa europea más visible en la nube. La brecha no se trata solo de servidores y centros de datos, sino de ecosistemas, herramientas para desarrolladores, capacidades de IA y el simple atractivo gravitacional de plataformas en las que ya confían millones de empresas.
El contexto geopolítico
El propuesto Acta de Desarrollo de Nube e IA, parte del marco de política más amplio que la Comisión ha estado consolidando, indica que Bruselas considera la soberanía en la nube y la capacidad de IA como dos caras de la misma moneda.
La carta también aborda la producción local de chips, un reconocimiento al esfuerzo paralelo de Europa para reducir la dependencia de semiconductores. La Ley Europea de Chips, que precedió a este impulso por la soberanía nublada, sentó las bases para esa conversación.
Qué significa esto para los inversores
Si la Comisión lleva a cabo políticas de adquisición que favorezcan genuinamente a proveedores europeos para cargas de trabajo sensibles del sector público, los beneficiarios son obvios: empresas como OVHcloud, Nextcloud y otras empresas de nube basadas en la UE.
Hay una jugada secundaria en los semiconductores europeos. Si el impulso de soberanía se extiende genuinamente a la producción local de chips para infraestructura en la nube, las empresas de la cadena de suministro de semiconductores de la UE podrían experimentar vientos en popa tanto del Acta de Chips como de los mandatos de adquisición en la nube trabajando en conjunto.
También existe la pregunta de qué significa “sensible” en la práctica. Si la definición es estrecha y cubre solo datos gubernamentales clasificados, el mercado abordable para proveedores europeos permanece pequeño. Si se amplía para incluir de manera general salud, educación e infraestructura crítica, las implicaciones de ingresos crecen sustancialmente.
Los próximos anuncios de política de la Comisión serán la primera prueba real de si esta iniciativa tiene fuerza. Los inversores deben vigilar umbrales de adquisición específicos, compromisos de financiamiento y plazos.
