Los mayores bancos de Europa tienen un problema de transparencia con su banco central, y por una vez no se trata de las tasas de interés. El nuevo "factor climático" del Banco Central Europeo, que ajusta el valor de los activos garantía según su exposición a los riesgos de transición baja en carbono, ha recibido críticas contundentes del sector bancario por la falta de divulgación sobre cómo se calculan realmente esos ajustes.
La Federación Bancaria Europea, el principal grupo de presión bancario del continente, está presionando al BCE para que revele la metodología completa detrás del factor climático. La queja principal: se les dice a los bancos que su colateral vale menos, pero no pueden ver las operaciones matemáticas que llevaron a esa conclusión.
Qué hace realmente el factor climático
El factor climático funciona así: cuando los bancos depositan activos como bonos corporativos no financieros como garantía para tomar prestado del BCE, se aplica un descuento (conocido como “haircut”) para tener en cuenta diversos riesgos. El factor climático añade una capa adicional a ese haircut, reduciendo el valor de la garantía de los activos que tienen una mayor exposición a los riesgos de transición.
La iniciativa se anunció por primera vez el 29 de julio de 2025 y entró en vigor para los bonos corporativos el 15 de junio de 2026. El BCE planea extenderla a los créditos corporativos elegibles a más tardar a finales de 2027, con una reducción máxima adicional del valor de la garantía del 5%.
Los bancos quieren ver la fórmula
El 9 de septiembre de 2026, los bancos expresaron públicamente sus preocupaciones sobre el enfoque del BCE hacia la transparencia. Denisa Avermaete de la EBF enfatizó que el sector bancario necesita visibilidad sobre cómo se calcula el factor climático para gestionar adecuadamente sus estrategias de liquidez y colateral.
La frustración surge de la decisión del BCE de mantener bajo secreto los factores climáticos específicos para cada reclamación de crédito. El banco central ha argumentado que estos ajustes se basan en factores de estrés a nivel sectorial, en lugar de en evaluaciones individuales de empresas. En otras palabras, el BCE no está calificando a cada emisor de bonos por su huella de carbono; está aplicando supuestos a nivel sectorial sobre el riesgo de transición.
Un patrón más amplio de integración climática
El factor climático no surgió de la nada. El BCE ha estado integrando consideraciones climáticas en su marco de política monetaria desde al menos 2022, cuando comenzó a inclinar las compras de bonos corporativos hacia emisores más verdes. El ajuste del marco de garantías representa el siguiente paso lógico en esa integración, pasando de preferencias en cartera a la fijación directa de riesgos.
Qué significa esto para los mercados de crédito de la zona euro
La extensión de los reclamos de crédito hasta finales de 2027 amplificará estos efectos. Los reclamos de crédito, que son esencialmente préstamos bancarios garantizados como colateral, representan una proporción mucho mayor del pool de colateral que solo los bonos corporativos. Una reducción máxima del 5% en esta base más amplia podría restringir significativamente el acceso de algunos bancos a la liquidez del BCE.
