La Comisión Europea ha dejado de jugar amablemente con Pekín. El 29 de mayo, los comisarios de la UE sostuvieron discusiones preliminares sobre una reajuste amplio de las defensas comerciales contra China, señalando que el bloque está listo para ir más allá de disputas dirigidas a productos específicos y avanzar hacia un proteccionismo a nivel sectorial.
El jefe de la industria de la UE, Stéphane Séjourné, caracterizó la amenaza de la competencia china como “existencial”. El plan: ampliar el uso de cuotas de importación, aranceles y medidas de salvaguardia en químicos, metales y tecnología limpia, tres sectores donde las exportaciones chinas han inundado los mercados europeos a precios que los productores locales simplemente no pueden igualar.
Una coalición de los dispuestos
Bruselas no actúa en un vacío. Cinco estados miembros de la UE, Francia, Italia, España, los Países Bajos y Lituania, presentaron un documento conjunto no oficial alrededor del 24 de mayo que solicita investigaciones aceleradas de salvaguardias a nivel sectorial, aranceles aumentados y el desarrollo de nuevas herramientas defensivas para contrarrestar lo que estos gobiernos describen como prácticas comerciales injustas.
Los números que impulsan esta urgencia son difíciles de ignorar. El déficit comercial de bienes entre la UE y China alcanzó aproximadamente 360 mil millones de euros en 2025, una cifra que ha seguido ampliándose en 2026.
La incómoda posición de Alemania
No todos en Bruselas están entusiasmados con la escalada. Alemania ha expresado preocupaciones sobre los posibles efectos adversos de las defensas comerciales incrementadas, con Berlín temiendo que aranceles agresivos de la UE puedan invitar a medidas de represalia de Pekín que afecten desproporcionadamente a los exportadores alemanes.
Pekín ya ha advertido que medidas contrarrestantes están sobre la mesa. Los aranceles existentes de la UE sobre vehículos eléctricos chinos, impuestos a finales de 2024, ya provocaron investigaciones retaliatorias de China sobre las importaciones europeas de brandy y carne de cerdo.
Qué significa esto para los mercados y los inversores
El cambio estratégico de la UE se enmarca dentro de un marco más amplio de "reducción de riesgos" que ha ganado impulso desde 2023. El objetivo no es desvincularse por completo de China, sino reducir las dependencias estratégicas en sectores considerados críticos para la seguridad y la competitividad industrial europeas.
La Comisión se prepara para un nuevo debate en las próximas cumbres del G7 y la UE. La velocidad de las investigaciones de salvaguardia, en particular, determinará si se trata de un cambio de política gradual o de un evento que mueva significativamente el mercado.
