La gobernanza de Ethereum evoluciona mientras disminuye la influencia de Vitalik Buterin.

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Según lo informado por Biji.com, el panorama de gobernanza de Ethereum ha experimentado cambios significativos en los últimos dos años, marcados por un aumento en la adopción institucional y una redefinición de la descentralización. Con importantes instituciones financieras como BlackRock, Deutsche Bank y Sony profundizando su integración con Ethereum y sus soluciones de Capa 2 (L2), el papel de la red como columna vertebral para la tokenización de activos del mundo real (RWA) y los acuerdos con stablecoins se ha consolidado. Sin embargo, este reconocimiento institucional ha generado un debate: ¿se está convirtiendo Ethereum en un activo de Wall Street o en un bien público descentralizado? La adopción institucional ha demostrado ser un arma de doble filo. Más de $5 mil millones en RWA tokenizados están actualmente desplegados en la red, representando el 53% de la participación total del mercado. El volumen de transacciones con stablecoins ha alcanzado los $67 mil millones, con $35 mil millones en USDC. Estas cifras destacan el dominio de Ethereum en los acuerdos digitales con dólares estadounidenses y su atractivo para instituciones que buscan infraestructura financiera tokenizada escalable y segura. Sin embargo, este crecimiento ha coincidido con una disminución del 56,39% en el tipo de cambio ETH/BTC en el último año, lo que plantea preocupaciones sobre los desafíos estructurales, incluyendo la competencia de Solana y Tron, que han superado a Ethereum en la monetización de su base de usuarios institucionales. La adopción del estándar ERC-3643 por parte de Depository Trust & Clearing Corporation (DTCC) y la implicación de la Comisión de Bolsa y Valores de los EE. UU. (SEC) con la Asociación ERC-3643 para julio de 2025 indican además el cambio de Ethereum hacia el cumplimiento normativo. Si bien estos desarrollos reflejan la confianza institucional, los críticos argumentan que pueden socavar el modelo de gobernanza descentralizado de Ethereum. Como señaló pcaversaccio de Seal 911, la influencia de las finanzas tradicionales (TradFi) podría transformar el cumplimiento normativo de una limitación a una característica definitoria, alterando la identidad central de Ethereum. Vitalik Buterin, cofundador de Ethereum, ha visto cómo su influencia en la gobernanza ha pasado de la de un arquitecto visionario a la de un administrador más cauteloso. De 2023 a 2025, Buterin ha abogado por el concepto de "estancamiento", es decir, bloquear las capas subyacentes de Ethereum para priorizar la estabilidad sobre la innovación continua. Su apoyo a la actualización Atlas de ZKsync en 2025, que introdujo una capacidad de procesamiento de 15,000 TPS y una casi instantánea finalización de transacciones, ejemplifica este cambio. Al guiar la adopción institucional de soluciones L2 basadas en conocimiento cero (zero-knowledge), Buterin ha posicionado a Ethereum como una plataforma que equilibra escalabilidad y privacidad sin comprometer su integridad fundamental. Sin embargo, esta estrategia coincide con un declive en la influencia directa de Buterin en la gobernanza. Para 2025, el modelo de gobernanza de Ethereum se ha vuelto cada vez más impulsado por la comunidad, con el 62% de las Propuestas de Mejora de Ethereum (EIPs) adoptadas provenientes de desarrolladores no principales. La defensa de Buterin por un 'minimalismo en la gobernanza', limitando las decisiones del protocolo a cuestiones de coordinación necesarias, ha tenido un impacto tangible. A pesar de alinearse con la visión a largo plazo de Ethereum, este cambio ha suscitado preocupaciones sobre la centralización. Desarrolladores principales como Péter Szilágyi han advertido que el poder de toma de decisiones sigue concentrado entre unas pocas entidades, lo que socava la descentralización de la red. El término 'Wall Street-ización' captura acertadamente la tensión entre el crecimiento institucional de Ethereum y sus raíces descentralizadas. Por un lado, las instituciones aportan capital, infraestructura y legitimidad regulatoria; por otro, sus prioridades, como el cumplimiento normativo y los ingresos por tarifas, pueden eclipsar el ethos de acceso abierto y resistencia a la censura de Ethereum. Esta tensión es evidente en el ecosistema L2 de Ethereum. Si bien el éxito de ZKsync ha atraído capital institucional, el panorama fragmentado de L2 está erosionando los ingresos por tarifas en la capa base de Ethereum. Del mismo modo, el plan de seguridad de $100 mil millones de la Fundación Ethereum ha generado críticas por priorizar las necesidades institucionales sobre la innovación impulsada por la comunidad. Pioneros de DeFi como Andre Cronje han criticado a la fundación por no valorar a los contribuyentes a largo plazo y por carecer de transparencia. Informes recientes indican que las prioridades de la fundación han generado preocupaciones sobre la sostenibilidad a largo plazo. Sin embargo, los ajustes de gobernanza de Ethereum, como el EIP-7732 (separación entre proponentes y constructores) y la integración de zkEVM, demuestran su compromiso de equilibrar el cumplimiento normativo y la descentralización. Estas actualizaciones mejoran la resistencia a la censura y la privacidad, mientras satisfacen las demandas institucionales sin comprometer los principios fundamentales de Ethereum. En conclusión, Ethereum se encuentra en una encrucijada. Si bien la adopción institucional generalizada ha impulsado un crecimiento sin precedentes en los acuerdos con RWA y stablecoins, la red debe navegar por los riesgos de centralización y la disminución del poder de gobernanza. La disminución de la influencia directa de Vitalik Buterin refleja un ecosistema en maduración donde la gobernanza impulsada por la comunidad y las fuerzas del mercado juegan roles cada vez más prominentes. Sin embargo, la narrativa de la 'Wall Street-ización' persiste, ya que la influencia institucional en la trayectoria de desarrollo de Ethereum continúa creciendo. Para los inversores, la clave radica en si Ethereum puede armonizar las demandas institucionales con su ethos descentralizado. Si la red de Ethereum puede satisfacer las necesidades de escalabilidad a nivel empresarial mientras mantiene la seguridad, privacidad y composibilidad, podría evitar convertirse en un activo de Wall Street. Los próximos meses pondrán a prueba si los mecanismos de gobernanza de Ethereum pueden mantener sus principios fundacionales en una era de rápida adopción institucional.

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