Elon Musk anunció el 25 de mayo que planea presentar un diseño más detallado de un nuevo satélite de IA en las próximas semanas. El lanzamiento sigue al concepto “AI Sat Mini” que mostró por primera vez en marzo durante un evento conjunto de SpaceX, Tesla y xAI en Austin, Texas.
La cuestión es que no estamos hablando de un satélite de comunicaciones ligeramente más sofisticado. SpaceX quiere colocar centros de datos completos en órbita. Cada satélite ofrecería aproximadamente 100 kW de capacidad de cómputo de IA a bordo, alimentada por paneles solares que se extienden aproximadamente entre 150 y 180 metros de ancho.
De boceto conceptual a plano
Los lanzamientos de satélites prototipo están programados para principios de 2027. Eso deja a los equipos de ingeniería de SpaceX menos de un año para pasar del diseño detallado a hardware que pueda sobrevivir un viaje en cohete y funcionar en órbita terrestre baja.
SpaceX ya ha presentado solicitudes ante la FCC para sistemas de satélites no geoestacionarios que eventualmente podrían alojar hasta 1 millón de satélites.
Musk también ha esbozado ambiciones a más largo plazo que hacen que el proyecto satelital parezca modesto en comparación. Ha discutido la posibilidad de una fábrica lunar que utilizaría un impulsor de masa para fabricar satélites en la Luna y lanzarlos a órbita. Esa instalación podría teóricamente respaldar una capacidad de cómputo anual superior a 100 GW.
La conexión xAI
La adquisición de xAI se completó el 2 de febrero de 2026, integrando directamente la empresa de IA de Musk en las operaciones de SpaceX. Esa fusión es el vínculo que convierte a los centros de datos de IA en órbita en algo más que un proyecto científico.
Con xAI integrado, SpaceX no solo está construyendo satélites para clientes de terceros. Está construyendo infraestructura para sus propias cargas de trabajo de IA. La empresa fabrica los cohetes, produce los satélites, opera la red y ahora desarrolla los modelos de IA que se ejecutan en el hardware.
Qué significa esto para los inversores
SpaceX sigue siendo privada, por lo que la mayoría de los inversores no pueden comprar acciones directamente. Las empresas de la cadena de suministro de componentes satelitales, la tecnología de energía solar y la fabricación de semiconductores de grado espacial podrían ver un aumento en la demanda si los planes de SpaceX pasan de prototipo a producción. El objetivo de lanzamiento a principios de 2027 para los prototipos será la primera prueba real de si el cronograma se mantiene.
Si SpaceX puede ofrecer cómputo de IA desde órbita a precios competitivos, ejercería presión sobre los proveedores de nube terrestres, que ya están invirtiendo decenas de miles de millones en la construcción de nuevos centros de datos. Amazon, Google y Microsoft han realizado compromisos masivos con infraestructura basada en tierra.
