El gobierno de EE. UU. ha pasado años intentando mantener sus chips de IA más potentes fuera de manos chinas. Esa estrategia parece cada vez más como una puerta de mosquitera en un submarino.
Se informa que la startup china de inteligencia artificial Moonshot AI entrenó su avanzado modelo Kimi K3, un gigante de 2,8 billones de parámetros, utilizando chips de alta gama de Nvidia, incluyendo posiblemente las variantes Blackwell o GB300. El director de la OSTP de la Casa Blanca, Michael Kratsios, declaró el 23 de julio que Moonshot AI adquirió servidores equipados con chips GB300 en Tailandia para desarrollar sus modelos, eludiendo así los controles de exportación estadounidenses vigentes desde 2022-2023.
Cómo China sigue encontrando soluciones alternativas
Moonshot AI no es la primera empresa china acusada de obtener hardware restringido de Nvidia. DeepSeek, otro importante jugador chino en IA, supuestamente entrenó su último modelo utilizando el chip Blackwell de Nvidia en Mongolia Interior, a pesar de las sanciones estadounidenses vigentes sobre las ventas a China. Esa revelación surgió en febrero de 2026.
Y Moonshot no ha terminado. Se informa que la empresa está buscando chips Nvidia Blackwell adicionales para su próximo modelo Kimi K4, lo que indica que los canales existentes para adquirir este hardware siguen abiertos.
El problema de Nvidia
Las restricciones de EE. UU. sobre las exportaciones de chips AI de Nvidia a China se remontan a 2022-2023, con esfuerzos renovados para cerrar lagunas tan recientemente como mayo de 2026. A pesar de esos esfuerzos, tanto Moonshot AI como DeepSeek parecen haber logrado entrenar modelos de IA de vanguardia utilizando los mismos chips que Washington no quiere que tengan.
Moonshot AI recaudó recientemente $3.5 mil millones en financiamiento, valuando a la empresa en $35 mil millones tras el lanzamiento de Kimi K3. Ese tipo de capital significa que estas empresas no van a desaparecer, y claramente están dispuestas a pagar precios con prima por acceso a hardware de primer nivel, independientemente de la fricción geopolítica involucrada.
Qué significa esto para los inversores
Si la Casa Blanca sigue las declaraciones de Kratsios con sanciones reales contra puntos de acceso intermedios como los centros de datos tailandeses, podría reconfigurar cómo y dónde se asigna la capacidad de cómputo de IA a nivel global. Si no lo hace, el mercado preciará una nueva realidad: una en la que los controles de exportación son más teatro que sustancia, y donde la carrera armamentista de IA entre EE. UU. y China se desarrolla en hardware que, técnicamente, nunca debería haber cruzado la frontera.
