Chime Financial acaba de decidir dejar de alquilar y comprar la casa. El neobanco cotizado en bolsa anunció el 8 de septiembre que adquirirá Stride Bank, N.A. por $590 millones en efectivo, con planes de rebrandizar la institución como Chime Bank, N.A. una vez cerrado el acuerdo.
El movimiento transforma a Chime de una fintech que depende de bancos socios para procesar sus transacciones en algo más cercano a un banco completo, al menos estructuralmente. Stride ha sido el socio bancario de Chime durante más de siete años, por lo que esto es menos como una cita a ciegas y más como un matrimonio largamente esperado.
Las matemáticas detrás del acuerdo
El precio de $590 millones equivale a aproximadamente 1.5 veces el valor contable tangible de Stride. Chime espera que la adquisición genere más de $100 millones en sinergias netas. Los ahorros provienen de dos fuentes principales: eliminar las tarifas del banco patrocinador que Chime paga actualmente y ampliar su gama de productos de préstamo con control directo sobre una carta bancaria.
La operación está estructurada como una transacción en efectivo total y se espera que sea inmediatamente beneficiosa para las ganancias por acción.
Chime también aumentó su perspectiva financiera junto con el anuncio. La guía de ingresos para todo el año 2026 ahora se sitúa entre $2.76 mil millones y $2.77 mil millones, lo que representa un crecimiento interanual del 26% al 27%. La guía de EBITDA ajustado aumentó a entre $481 millones y $489 millones. Los inversores lo notaron: las acciones de Chime (NASDAQ: CHYM) subieron aproximadamente un 6% en las operaciones posteriores al cierre tras la noticia.
¿Por qué Stride, y por qué ahora?
Stride Bank, fundada en 1913 y con sede en Enid, Oklahoma, es el tipo de institución que la mayoría de los consumidores nunca han oído nombrar, pero que millones han utilizado sin saberlo. Como socio bancario de Chime, Stride ha sido la entidad que técnicamente sostiene los depósitos de los clientes y emite tarjetas de débito con la marca Chime.
Un detalle estratégico destaca: Chime planea mantener los activos de Chime Bank por debajo de los $10 mil millones. Ese umbral es importante debido a la Enmienda Durbin, una disposición de la Ley Dodd-Frank que limita las tarifas de intercambio de tarjetas de débito para los bancos con más de $10 mil millones en activos. Los bancos por debajo de ese límite cobran tarifas más altas por cada transacción.
Chime también mantendrá su relación con The Bancorp Bank, N.A. por el momento, lo que sugiere que la transición a una banca completamente interna será gradual, no un cambio inmediato.
La vía regulatoria para cerrar este acuerdo pasa por la Oficina del Contralor de la Moneda y la Reserva Federal. Chime espera que las aprobaciones se concrete en la primera mitad de 2027.
