Por primera vez en la historia, un componente de vacuna diseñado completamente por inteligencia artificial ha sido probado en humanos. Y funcionó.
Investigadores de la Universidad de Cambridge, en colaboración con la empresa de biotecnología DIOSynVax Ltd., anunciaron el 5 de junio que su candidato a vacuna diseñado con inteligencia artificial completó un ensayo clínico de fase I sin efectos secundarios significativos. El ensayo incluyó a 39 voluntarios sanos entre 18 y 50 años, realizado en el Hospital Addenbrooke’s y la Universidad de Southampton.
La vacuna no solo ataca un solo virus. Está diseñada para proteger contra todo el grupo Sarbeco de coronavirus, que incluye el SARS-CoV-2 (el virus detrás del COVID-19), el virus SARS original y una gama de coronavirus de murciélagos que podrían saltar potencialmente a los humanos.
Cómo la IA creó un antígeno mejor
El equipo de investigación ingresó datos de secuencias genéticas de una amplia gama de coronavirus, recopilados a través de esfuerzos de vigilancia global, en sistemas de inteligencia artificial y aprendizaje automático. La IA identificó luego las características virales que permanecen consistentes, o “conservadas”, en múltiples cepas y especies.
De esas características conservadas, la IA sintetizó lo que los investigadores llaman un “superantígeno”. Se trata de una única proteína diseñada para entrenar al sistema inmunológico humano a reconocer los elementos estructurales que los coronavirus simplemente no pueden mutar sin perder su capacidad para funcionar.
El profesor Jonathan Heeney, el investigador principal del proyecto, describió el enfoque como un cambio del desarrollo reactivo de vacunas hacia un modelo “a prueba del futuro”. Los resultados preliminares publicados en el Journal of Infection mostraron que la vacuna provocó respuestas inmunes prometedoras contra múltiples virus objetivo, no solo una cepa específica.
Lo que en realidad mostró la prueba
Los ensayos de fase I están diseñados para responder sobre todo a una pregunta: ¿es seguro esto? En este aspecto, la vacuna de Cambridge aprobó sin problemas. Ninguno de los 39 participantes experimentó efectos secundarios significativos.
Los investigadores observaron respuestas inmunitarias que apuntan a múltiples coronavirus del grupo Sarbeco. Se requerirán ensayos de fase II y fase III para demostrar la eficacia a gran escala.
Los investigadores también han sugerido que esta misma metodología impulsada por inteligencia artificial podría aplicarse a otras amenazas virales, como la influenza y el Ébola.
