La Policía Federal de Brasil incautó aproximadamente 71 millones de reales brasileños, unos 14 millones de dólares, en criptomonedas vinculadas a actividades criminales en 2025. Esta cifra representa un aumento de seis veces en comparación con las incautaciones de 2024, lo que indica que las autoridades están siendo más agresivas en la búsqueda de rastros de dinero digital.
La firma de análisis Chainalysis estima que alrededor de 505 mil millones de reales, aproximadamente $100 mil millones en valor de cripto, circularon por Brasil en 2025. Los fondos decomisados representan aproximadamente el 0,014% del volumen total de transacciones.
Los casos que impulsan la represión
Uno de los casos más grandes involucró un hackeo del sistema bancario de Brasil que explotó Pix, la popularísima plataforma de pagos instantáneos del país. Los atacantes utilizaron una combinación de transferencias de Pix y criptomonedas para mover partes de los aproximadamente 900 millones de reales, alrededor de $180 millones, en fondos robados.
Luego está la saga continua de Glaidson Acácio dos Santos, conocido en los medios brasileños como el “Faraón del Bitcoin”. El lavado de dinero relacionado con sus operaciones continuó generando acciones de cumplimiento en 2025. Dos Santos construyó lo que las autoridades describieron como un imperio de inversión cripto fraudulento, y los tentáculos financieros de esa operación aún se están desenredando.
Los grupos criminales organizados más notorios de Brasil también han entrado en escena. Se informa que tanto el PCC (Primeiro Comando da Capital) como el Comando Vermelho recurrieron a las criptomonedas para transferir remesas a través de fronteras y ocultar el origen de fondos ilícitos.
Por qué rastrear delitos criptográficos en Brasil es particularmente difícil
Las reglas de secreto investigativo en el sistema legal brasileño complican la resolución de casos, según Chainalysis. En la práctica, esto significa que incluso cuando las autoridades identifican transacciones sospechosas y rastrean monederos, el proceso judicial para realmente incautar y procesar puede ser lento y opaco.
En el ámbito regulatorio, la Resolución 520 del BCB refuerza los requisitos de lucha contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo para los proveedores de servicios de activos virtuales que operan en el país. La resolución impulsa a las exchanges y otras empresas de cripto a implementar procedimientos de conocimiento del cliente más sólidos y monitoreo de transacciones.
Qué significa esto para los inversores y el mercado en general
Los requisitos más estrictos de Lucha contra el Lavado de Dinero según la Resolución 520 significan más fricción de cumplimiento para exchanges y proveedores de servicios. Las plataformas más pequeñas que no pueden permitirse una infraestructura de cumplimiento robusta podrían salir del mercado o verse presionadas.

