Mensajes de BlockBeats: el 16 de enero, aunque la superficie del mercado financiero aparentaba ser estable, los riesgos de inflación estaban acumulándose rápidamente en la base de la valoración de los activos. Los precios de los metales continúan estableciendo nuevos máximos, la infraestructura de la inteligencia artificial impulsa la demanda de energía y materias primas, y la incertidumbre sobre el posible cambio del presidente de la Reserva Federal por parte de Trump en mayo han llevado al mercado a cuestionarse si el descenso de tipos de interés previsto en dos ocasiones aún tiene una base real.
Varios indicadores clave de costos han subido simultáneamente. El oro y la plata continúan con su tendencia alcista de 2025, mientras que metales industriales como el cobre y el acero se han convertido en cuellos de botella fundamentales para la construcción de centros de datos y la inteligencia artificial, proporcionando un "soporte desde abajo" a los precios de manufactura, construcción y energía. Al mismo tiempo, los riesgos geopolíticos persisten, y la tensión entre Estados Unidos e Irán, junto con inquietudes sobre la seguridad energética, han ampliado aún más los riesgos de inflación en la cola. Algunas instituciones ya han ajustado en privado sus configuraciones de activos, pero este cambio aún no se ha reflejado plenamente en los precios de los bonos y las acciones.
Variables más estructurales provienen del nivel de gobernanza de la Reserva Federal. Los mercados expresan amplias preocupaciones de que un nuevo presidente que se perciba como políticamente "dovish" (pájaro, es decir, partidario de políticas expansivas) podría, paradójicamente, debilitar la credibilidad del control de la inflación. Varios funcionarios de la Reserva Federal han advertido claramente que, si se cuestiona la independencia de la banca central, las expectativas de inflación se descontrolarían rápidamente, obligando a que las tasas de interés permanezcan en niveles más altos durante un período prolongado.
Analista de Bitunix:
La desalineación central del mercado actual radica en que "la narrativa del crecimiento aún persiste, pero el riesgo de inflación no ha sido adecuadamente valorado". Si la tasa de los bonos del Tesoro a 10 años supera eficazmente el 4,3 %, esto significará que la preocupación por la inflación se convertirá oficialmente de una expectativa en una acción del mercado, y el momento y el número de recortes de tipos de interés se revisarán inevitablemente a la baja. Lo clave en 2026 no será si se adopta una política más flexible, sino si la Reserva Federal aún conserva el control político necesario para combatir la inflación.
