Mensaje de BlockBeats, 15 de abril: Jameson Lopp, uno de los contribuidores de Bitcoin, junto con otros criptógrafos, propusieron una iniciativa que podría obligar a los titulares de Bitcoin a migrar sus tokens a nuevas direcciones resistentes a la computación cuántica; de lo contrario, sus tokens serán congelados permanentemente por la propia red. En este escenario, los titulares técnicamente aún «poseen» estos tokens, pero perderán la capacidad de transferirlos.
Esto se denomina Bitcoin Improvement Proposal BIP-361 y se actualizó el martes en el repositorio oficial de propuestas de Bitcoin, con el título «Post-Quantum Migration and Obsolescence of Old Signatures».
BIP-361 se basa en la propuesta BIP-360 presentada en febrero. BIP-360 introdujo una soft fork (una actualización de red) destinada a habilitar un nuevo tipo de transacción llamada «Pay-to-Merkle-Root» (P2MR). Este método se inspira en el marco Taproot (P2TR) de Bitcoin, pero elimina las rutas de gasto basadas en claves, eliminando así un elemento ampliamente considerado como vulnerable en la era cuántica.
La propuesta BIP-361 divide la migración en tres fases. La fase A comenzará tres años después de la activación, prohibiendo a cualquier persona enviar nuevos bitcoins a direcciones antiguas y vulnerables a ataques cuánticos. Aún podrás gastar desde estas direcciones, pero no podrás recibir monedas.
La fase B se activará cinco años después de la activación, lo que hará que las firmas antiguas (ECDSA y Schnorr) queden completamente obsoletas, y la red rechazará cualquier intento de retirar fondos desde billeteras vulnerables a ataques cuánticos. En esencia, tus criptomonedas quedarán congeladas.
Finalmente, la fase C es un plan de rescate aún en investigación: los titulares de billeteras congeladas podrían demostrar propiedad mediante pruebas de conocimiento cero (un método para demostrar que se conoce un secreto sin revelar el secreto en sí). Si tiene éxito, las criptomonedas congeladas en la fase B podrían recuperarse.

