El senador Bernie Sanders y el representante Greg Casar han pedido la prohibición de la superinteligencia artificial, aunque hasta principios de septiembre de 2026, no se ha presentado formalmente ninguna legislación titulada Ban Artificial Superintelligence Act.
Qué objetivo tendría la propuesta
Los legisladores se han centrado en lo que los investigadores llaman inteligencia general artificial (AGI) e inteligencia superinteligente artificial (ASI). La AGI se refiere a una IA capaz de realizar cualquier tarea cognitiva que un humano pueda realizar, en cualquier dominio. La ASI superaría a los humanos en esencialmente todo lo cognitivo. Ninguna de las dos existe aún, pero la carrera por desarrollar la AGI se ha convertido en un enfoque central de empresas como OpenAI, Anthropic, Google DeepMind y la división de IA de Meta.
El trasfondo: meses de escalada
El 2 de agosto de 2026, Casar declaró públicamente que la seguridad de la IA es una “emergencia” y pidió audiencias en el Congreso que obliguen a los ejecutivos de IA a prestar juramento. Ha liderado un grupo de demócratas de la Cámara que impulsan testimonios directos de las personas que construyen estos sistemas.
Ocho días después, el 10 de agosto, Sanders envió cartas a los directores ejecutivos de OpenAI, Anthropic y Meta, exigiéndoles que suspendieran el desarrollo de la inteligencia artificial de vanguardia. Su argumento se basó en preocupaciones de seguridad que las propias empresas han reconocido en sus publicaciones de investigación.
En marzo de 2026, Sanders se asoció con la representante Alexandria Ocasio-Cortez para presentar la Ley de Moratoria sobre Centros de Datos de IA, que congelaría la construcción de nuevos centros de datos hasta que se establezcan estándares de seguridad.
Sanders también ha propuesto la Ley del Fondo Soberano de Inversiones en IA Estadounidense, un proyecto de ley que impondría un impuesto único del 50% a las principales empresas de IA y destinaría los ingresos a un fondo público.
